aproximadamente). Los fetos y niños que en la primera infancia (3,4 años) se les enterraba fuera del cementerio al no estar bautizados, o en el interior de sus casas, ello explica que sea tan baja la proporción de jóvenes (menores de 20 años) respecto a los adultos en la necrópolis de la Alta Edad Media.   Hay que tener en cuenta los sitios, costumbres y ritos de esa religión. Cuando un muerto era enterrado vestido y acompañado, a veces, de los objetos propios de su condición, las diferencias de riqueza o de rango social quedaban patentes incluso en la muerte. El examen antropológico y paleopatológico de los restos óseos nos dan información sobre dietas, salud, epidemias, etc. Desde hace algún tiempo se ha intentado fechar las tumbas basándose en su contenido.   	A partir del siglo VIII desaparecen los ajuares en las tumbas. Más tarde a partir del siglo IX se colocarán junto al muerto los recipientes de terracota que han servido para quemar inciensos durante la ceremonia de las exequias, siendo estos utensilios un fósil director para obtener una datación relativa. Otro de los elementos son las indicaciones o señales en tumbas también se puede ver el desarrollo sobre este arte. El cementerio se ubicaba junto a la iglesia parroquial, con frecuencia constituía el auténtico centro de la vida parroquial, donde podía estar emplazado el presbiterio o el granero donde el sacerdote almacenaba los diezmos.   Zaragoza a 9 de marzo de 2023                    BIBLIOGRAFÍA 2.- De Boüard, M. Riu, Manual de Arqueología Medieval. De la prospección a la Historia, pp. 31 a la 51. Teide. Barcelona, 1977.
© J.M.F.N. 2023
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aproximadamente). Los fetos y niños que en la primera infancia (3,4 años) se les enterraba fuera del cementerio al no estar bautizados, o en el interior de sus casas, ello explica que sea tan baja la proporción de jóvenes (menores de 20 años) respecto a los adultos en la necrópolis de la Alta Edad Media.   Hay que tener en cuenta los sitios, costumbres y ritos de esa religión. Cuando un muerto era enterrado vestido y acompañado, a veces, de los objetos propios de su condición, las diferencias de riqueza o de rango social quedaban patentes incluso en la muerte. El examen antropológico y paleopatológico de los restos óseos nos dan información sobre dietas, salud, epidemias, etc. Desde hace algún tiempo se ha intentado fechar las tumbas basándose en su contenido.   	A partir del siglo VIII desaparecen los ajuares en las tumbas. Más tarde a partir del siglo IX se colocarán junto al muerto los recipientes de terracota que han servido para quemar inciensos durante la ceremonia de las exequias, siendo estos utensilios un fósil director para obtener una datación relativa. Otro de los elementos son las indicaciones o señales en tumbas también se puede ver el desarrollo sobre este arte. El cementerio se ubicaba junto a la iglesia parroquial, con frecuencia constituía el auténtico centro de la vida parroquial, donde podía estar emplazado el presbiterio o el granero donde el sacerdote almacenaba los diezmos.   Zaragoza a 9 de marzo de 2023                    BIBLIOGRAFÍA 2.- De Boüard, M. Riu, Manual de Arqueología Medieval. De la prospección a la Historia, pp. 31 a la 51. Teide. Barcelona, 1977.
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