Construcción en piedra:  el elemento más importante son las canteras y su modo de explotación, a cielo abierto o en minas, es difícil conocer las técnicas, para separar los bloques, se basaban en cuñas y dilatación por agua, normalmente hasta el siglo XIII se obtiene la piedra de canteras cercanas. En un primer momento el benefactor que crea un monasterio lo dota de un espacio físico determinado, es normal que transcurrido un periodo de tiempo que suele oscilar entre 15/20 años se traslade a otro lugar la sede monacal buscando agua, canteras, etc., mejores condiciones de vida.	La ejecución del proyecto está subordinada (entre otras) al descubrimiento de una buena cantera, en el siglo XIV hay constatación del traslado de materiales de uno a otro sitio por galeras de tres o cuatro ejes, otras veces se realizaba por el medio fluvial, hay elementos significativos suelen importarlos de otros lugares (aras, sarcófagos, columnas, etc.) muy lejanos. Los procedimientos de extracción suelen ser poco conocidos, así como el elemento humano.  A fines del siglo X se empleó solo el pico y el cincel que dejan señales muy claras, a partir del siglo XI el cortante recto donde el trabajo es más ancho, a partir del siglo XII el cortante dentado o escoda estos instrumentos se conocían en Borgoña y se expandieron por toda Europa, influyen sobre todo en el material con el que se trabaja, si es muy duro la escoda no se puede utilizar.   En ocasiones el cantero trazaba una señal que ha creado no pocos problemas para su interpretación. Estos signos no son los únicos que aparecen en las piedras, a veces servían para indicar el trabajo del albañil o donde tenía que colocar las piedras si procedían de una construcción anterior, también identificaban a su constructor, hay quien piensa que lo realizaban para cobrar el trabajo en el periodo que correspondiese. Algunos autores piensan que podían tratarse de identificaciones de escuelas o cuadrillas de trabajo, esto se ha percibido en construcciones correspondientes a la misma época y de la misa factura.  Hasta el siglo XII/XIII, los bloques se movieron con palancas sobre puntos de apoyo que dejan su impronta, a partir de esta fecha, se utilizan grandes tenazas móviles, sujetas a polipastos que engarzan en ranuras practicadas en el bloque.  El ladrillo: es un material a caballo entre la piedra y la madera, se simultanea con estos, poco conocido en Europa. La teja plana con imbricaciones se utilizó para la cubrición de las techumbres, sin estas imbricaciones (lomo de la teja que se superpone a la siguiente), constituyeron los embaldosados. La reutilización de estas piezas provenientes de otras obras anteriores de tradición preferentemente romanas (tegula cocti), fue muy usual (lo es en la actualidad) lo que permitió una pervivencia de este tipo de opus durante la E.M., lo que permitió que se reanudara su fabricación en algunos puntos de Europa, en Francia en el siglo XII, en España, es anterior si tenemos en cuenta la tradición musulmana, en centroeuropa fue más tardía, introducida por el Cister cumpliendo la regla de austeridad impuesta en la Orden.  Para el pavimento se utiliza la teja sin el imbrice convirtiéndose en baldosas. La cerámica vidriada dentro del mundo musulmán hispano se conoce desde principios del siglo IX, sin embargo, en Europa se inicia en el siglo XII, en Renania, Alsacia, etc., esta misma salvedad que se hace para España se
© J.M.F.N. 2023
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Historia de las Construcciones
Construcción en piedra:  el elemento más importante son las canteras y su modo de explotación, a cielo abierto o en minas, es difícil conocer las técnicas, para separar los bloques, se basaban en cuñas y dilatación por agua, normalmente hasta el siglo XIII se obtiene la piedra de canteras cercanas. En un primer momento el benefactor que crea un monasterio lo dota de un espacio físico determinado, es normal que transcurrido un periodo de tiempo que suele oscilar entre 15/20 años se traslade a otro lugar la sede monacal buscando agua, canteras, etc., mejores condiciones de vida.	La ejecución del proyecto está subordinada (entre otras) al descubrimiento de una buena cantera, en el siglo XIV hay constatación del traslado de materiales de uno a otro sitio por galeras de tres o cuatro ejes, otras veces se realizaba por el medio fluvial, hay elementos significativos suelen importarlos de otros lugares (aras, sarcófagos, columnas, etc.) muy lejanos. Los procedimientos de extracción suelen ser poco conocidos, así como el elemento humano.  A fines del siglo X se empleó solo el pico y el cincel que dejan señales muy claras, a partir del siglo XI el cortante recto donde el trabajo es más ancho, a partir del siglo XII el cortante dentado o escoda estos instrumentos se conocían en Borgoña y se expandieron por toda Europa, influyen sobre todo en el material con el que se trabaja, si es muy duro la escoda no se puede utilizar.   En ocasiones el cantero trazaba una señal que ha creado no pocos problemas para su interpretación. Estos signos no son los únicos que aparecen en las piedras, a veces servían para indicar el trabajo del albañil o donde tenía que colocar las piedras si procedían de una construcción anterior, también identificaban a su constructor, hay quien piensa que lo realizaban para cobrar el trabajo en el periodo que correspondiese. Algunos autores piensan que podían tratarse de identificaciones de escuelas o cuadrillas de trabajo, esto se ha percibido en construcciones correspondientes a la misma época y de la misa factura.  Hasta el siglo XII/XIII, los bloques se movieron con palancas sobre puntos de apoyo que dejan su impronta, a partir de esta fecha, se utilizan grandes tenazas móviles, sujetas a polipastos que engarzan en ranuras practicadas en el bloque.  El ladrillo: es un material a caballo entre la piedra y la madera, se simultanea con estos, poco conocido en Europa. La teja plana con imbricaciones se utilizó para la cubrición de las techumbres, sin estas imbricaciones (lomo de la teja que se superpone a la siguiente), constituyeron los embaldosados. La reutilización de estas piezas provenientes de otras obras anteriores de tradición preferentemente romanas (tegula cocti), fue muy usual (lo es en la actualidad) lo que permitió una pervivencia de este tipo de opus durante la E.M., lo que permitió que se reanudara su fabricación en algunos puntos de Europa, en Francia en el siglo XII, en España, es anterior si tenemos en cuenta la tradición musulmana, en centroeuropa fue más tardía, introducida por el Cister cumpliendo la regla de austeridad impuesta en la Orden.  Para el pavimento se utiliza la teja sin el imbrice convirtiéndose en baldosas. La cerámica vidriada dentro del mundo musulmán hispano se conoce desde principios del siglo IX, sin embargo, en Europa se inicia en el siglo XII, en Renania, Alsacia, etc., esta misma salvedad que se hace para España se
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