SITUACION GEOGRAFICA  En la actualidad la villa de Longares pertenece a la provincia de Zaragoza y dentro de ella a su comarca del Campo de Cariñena, en la subcomarca conocida como Camporromano, situada a 531 metros sobre el nivel del mar, dista de la capital 38 kilómetros por la N-330 y a 8 kilómetros de la ciudad de Cariñena, siendo ésta la más cercana a Longares.  El núcleo se asienta en la orilla izquierda del río Huerva, sobre la carretera de Zaragoza a Teruel, en medio del Somontano Ibérico, sus aguas vierten al río Jalón. Su población de hecho actualmente es de 848 habitantes bien repartida entre 428 hombres y 420 mujeres1.  RELIEVE Y CULTIVOS  Situada en el centro del gran interfluvio, donde aparece en contacto con los depósitos detríticos vitícolas y los arcillosos mas propicios para el cereal, las distintas unidades geomorfológicas, que han determinado ciertas variedades de aprovechamiento económico, que se pueden reducir a los dos grandes paisajes de utilización : uno el de la sierra, formada por el sector central del Sistema Ibérico en su rama paleozoica nordoriental, que desciende penetrando a través de espolones y colinas cada vez mas bajas, hasta el otro paisaje que define mejor la comarca, el de la llanura detrítica cubierta de cantos unas veces angulosos y otras más rodados que constituyen un suelo suelto y bien aireado que admite como cultivo idóneo el viñedo.2   Al igual que otras poblaciones, Longares ha sido reflejo fiel de las crisis agrarias por las que ha ido atravesando el territorio. Las roturaciones han abierto los bosques a los cultivos cuando las necesidades así lo han impuesto, y la reducción de los mismos o los abandonados, han señalado los periodos de buenas cosechas en la llanura, bien de una manera organizada o individual, esas tierras incorporadas al trabajo agrícola presentaron las lógicas dificultades para el cultivo de unos suelos pobres, con el sustrato rocoso muy próximo: malos rendimientos sumados a la limitada pluviosidad anual, cuya media se establece en 322 mm, Longares se aleja ya de la sierra lo suficiente como para entrar en contacto con los depósitos de arcilla miocenas, compartiendo de una forma mixta las vocaciones cerealistas3 (pago de 128 cahíces de ordio y tres mil de trigo) y vitícolas4 (reglamentación de los guardadores de viñas y herencias).  La presencia de aguas subterráneas y su extracción permite transformaciones hacia el regadío, que han llevado la esperanza de nuevas dedicaciones como base en los frutales y hortalizas, de mayor demanda en el mercado regional. Otro son los Quiñones, pantanos temporales que se nutren de las precipitaciones estacionales, de escasa durabilidad y débil aprovechamiento en el ámbito agrícola5. Junto a los suelos las condiciones climáticas son muy propicias para el cultivo vitícola:
© J.M.F.N. 2023
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SITUACION GEOGRAFICA  En la actualidad la villa de Longares pertenece a la provincia de Zaragoza y dentro de ella a su comarca del Campo de Cariñena, en la subcomarca conocida como Camporromano, situada a 531 metros sobre el nivel del mar, dista de la capital 38 kilómetros por la N-330 y a 8 kilómetros de la ciudad de Cariñena, siendo ésta la más cercana a Longares.  El núcleo se asienta en la orilla izquierda del río Huerva, sobre la carretera de Zaragoza a Teruel, en medio del Somontano Ibérico, sus aguas vierten al río Jalón. Su población de hecho actualmente es de 848 habitantes bien repartida entre 428 hombres y 420 mujeres1.  RELIEVE Y CULTIVOS  Situada en el centro del gran interfluvio, donde aparece en contacto con los depósitos detríticos vitícolas y los arcillosos mas propicios para el cereal, las distintas unidades geomorfológicas, que han determinado ciertas variedades de aprovechamiento económico, que se pueden reducir a los dos grandes paisajes de utilización : uno el de la sierra, formada por el sector central del Sistema Ibérico en su rama paleozoica nordoriental, que desciende penetrando a través de espolones y colinas cada vez mas bajas, hasta el otro paisaje que define mejor la comarca, el de la llanura detrítica cubierta de cantos unas veces angulosos y otras más rodados que constituyen un suelo suelto y bien aireado que admite como cultivo idóneo el viñedo.2   Al igual que otras poblaciones, Longares ha sido reflejo fiel de las crisis agrarias por las que ha ido atravesando el territorio. Las roturaciones han abierto los bosques a los cultivos cuando las necesidades así lo han impuesto, y la reducción de los mismos o los abandonados, han señalado los periodos de buenas cosechas en la llanura, bien de una manera organizada o individual, esas tierras incorporadas al trabajo agrícola presentaron las lógicas dificultades para el cultivo de unos suelos pobres, con el sustrato rocoso muy próximo: malos rendimientos sumados a la limitada pluviosidad anual, cuya media se establece en 322 mm, Longares se aleja ya de la sierra lo suficiente como para entrar en contacto con los depósitos de arcilla miocenas, compartiendo de una forma mixta las vocaciones cerealistas3 (pago de 128 cahíces de ordio y tres mil de trigo) y vitícolas4 (reglamentación de los guardadores de viñas y herencias).  La presencia de aguas subterráneas y su extracción permite transformaciones hacia el regadío, que han llevado la esperanza de nuevas dedicaciones como base en los frutales y hortalizas, de mayor demanda en el mercado regional. Otro son los Quiñones, pantanos temporales que se nutren de las precipitaciones estacionales, de escasa durabilidad y débil aprovechamiento en el ámbito agrícola5. Junto a los suelos las condiciones climáticas son muy propicias para el cultivo vitícola:
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