© J.M.F.N. 2023
Pág. anterior Pág. siguiente Bien, este Lull hace una recopilación de las lenguas romances que se hablan en toda la cristiandad, entre ellas en Aragón y la Occitania, por supuesto, para estas fechas por mucho que se empeñen aún no ha salido el catalán por ningún sitio, (aquí se da ampliamente aquél viejo dicho de que un cerdo por muchas prácticas que haga nunca llegará a ser un caballo de carreras, será un cerdo muy veloz, sí, pero un caballo de carreras nunca).   Para aumentar el acervo lingüístico, diré que la lengua vehicular en los territorios del antiguo imperio era el latín, para quien no se acuerde, es el idioma (aunque lengua muerta hoy) del antiguo imperio romano. Bien no hay que ir a la complutense ni leer a una filóloga mallorquina que dice que el catalán es anterior al latín y que Jesús fue asesinado por los españoles por hablar catalán (publicado en el periódico de la isla para mayor vergüenza); para saber que ese idioma sufre modificaciones, unas más leves otras más profundas, como el castellano de la lengua mater. Eso viene dado por la adopción de formas y costumbres locales. Así el latín francés no es lo mismo que el español o italiano, etc., esa forma de expresión, precisamente Ramón Lull, la definía como «vulgar» pues sus escritos los realizaba en las lenguas cultas, latín y árabe, quedando la vulgar de naturaleza dialectal siendo muy generosos.   Una prueba palpable es nuestro…país. Un gallego, un catalán y un andaluz, hablan la lengua española o castellana, de distintas formas con incorporaciones locales, pero no deja de ser el castellano. Eso mismo sucede con el latín dando origen a la lengua romance. Es en ese romance en el que se expresan todos los reinos cristianos, «a nivel de calle» aunque, la lengua vehicular, sobre todo por escrito, seguía siendo el latín, este sufre adulteraciones por mor de las acepciones descritas, todo el mundo sabe o al menos los que nos dedicamos a esto, que el latín medieval de raíz única, en esos años pierde mucho de su gramática y se le incorpora otra más local y aceptada, pero aun con todo sigue siendo latín.  Esa forma de expresión que se le denomina romance, a tenor de su origen, como ya he dicho, está extendida por toda la cristiandad e incluso entre los árabes españoles, que la usan para sus relaciones, ya comerciales, ya sociales, ya bélicas.   Existen numerosos estudios que definen y ubican estas expresiones en el contexto correcto, claro son filólogos de reconocido prestigio, que curiosamente ninguno escribe en revistas de dudosa cientificidad histórica.  Aquí dejo un corto resumen, que un usuario de una determinada página contesta a un «hueco», desgraciadamente cada día más numerosos:   Ya que no aportan ningún nombre, ni prueba científica, ni dada
Ramón Lull predicando
Critica a un artículo poco afortunado
© J.M.F.N. 2023
Pág. anterior Pág. siguiente Bien, este Lull hace una recopilación de las lenguas romances que se hablan en toda la cristiandad, entre ellas en Aragón y la Occitania, por supuesto, para estas fechas por mucho que se empeñen aún no ha salido el catalán por ningún sitio, (aquí se da ampliamente aquél viejo dicho de que un cerdo por muchas prácticas que haga nunca llegará a ser un caballo de carreras, será un cerdo muy veloz, sí, pero un caballo de carreras nunca).   Para aumentar el acervo lingüístico, diré que la lengua vehicular en los territorios del antiguo imperio era el latín, para quien no se acuerde, es el idioma (aunque lengua muerta hoy) del antiguo imperio romano. Bien no hay que ir a la complutense ni leer a una filóloga mallorquina que dice que el catalán es anterior al latín y que Jesús fue asesinado por los españoles por hablar catalán (publicado en el periódico de la isla para mayor vergüenza); para saber que ese idioma sufre modificaciones, unas más leves otras más profundas, como el castellano de la lengua mater. Eso viene dado por la adopción de formas y costumbres locales. Así el latín francés no es lo mismo que el español o italiano, etc., esa forma de expresión, precisamente Ramón Lull, la definía como «vulgar» pues sus escritos los realizaba en las lenguas cultas, latín y árabe, quedando la vulgar de naturaleza dialectal siendo muy generosos.   Una prueba palpable es nuestro…país. Un gallego, un catalán y un andaluz, hablan la lengua española o castellana, de distintas formas con incorporaciones locales, pero no deja de ser el castellano. Eso mismo sucede con el latín dando origen a la lengua romance. Es en ese romance en el que se expresan todos los reinos cristianos, «a nivel de calle» aunque, la lengua vehicular, sobre todo por escrito, seguía siendo el latín, este sufre adulteraciones por mor de las acepciones descritas, todo el mundo sabe o al menos los que nos dedicamos a esto, que el latín medieval de raíz única, en esos años pierde mucho de su gramática y se le incorpora otra más local y aceptada, pero aun con todo sigue siendo latín.  Esa forma de expresión que se le denomina romance, a tenor de su origen, como ya he dicho, está extendida por toda la cristiandad e incluso entre los árabes españoles, que la usan para sus relaciones, ya comerciales, ya sociales, ya bélicas.   Existen numerosos estudios que definen y ubican estas expresiones en el contexto correcto, claro son filólogos de reconocido prestigio, que curiosamente ninguno escribe en revistas de dudosa cientificidad histórica.  Aquí dejo un corto resumen, que un usuario de una determinada página contesta a un «hueco», desgraciadamente cada día más numerosos:   Ya que no aportan ningún nombre, ni prueba científica, ni dada
Ramón Lull predicando
Critica a un artículo poco afortunado