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Génesis del Reino D'Aragó
fueron retenidos en la Aljafería, vigilados y sin participación en las Cortes, a pesar de los ruegos del monarca para que participaran en ella, no consintiendo el reino por ser ajenos a él (Al día siguiente (25 de octubre) partió hacia Barcelona, haciendo noche en Candasnos, para llegar al otro día a Fraga, saludándolo con alborozos y bendiciones a la que alabó como ciudad catalana, maldiciendo la tierra de Aragón y a sus gentes, poniendo de manifiesto que desde que los reyes sucedieron al Conde de Barcelona, siempre tuvieron por su naturaleza a Barcelona, conformándose con sus leyes y costumbres, que la lengua que utilizaban era el barcelonés, ) el desleal mosén Bernardo de Cabrera le dijo que esta ciudad era ya súbdita del condado barcelonés. La posterior venganza será memorable.   Los conceptos rey y reino son tan divergentes como complementarios. Uno de los ejemplos más elocuentes fue en la Guerra de los Pedros. A partir del siglo XIV Aragón está en una situación difícil, Pedro IV se enzarzará en una guerra con Castilla, tiene que pedir dinero a las Cortes para la guerra y pagar a los mercenarios, estas tienden a imponer restricciones al uso del dinero, presentando contraprestaciones a cambio, para asegurarse que el rey cumple las cláusulas impuestas. Los brazos de las cortes nombran representantes para vigilar el uso que el rey hace del dinero, se les denomina Diputados De Las Cortes.  En 1362 se impone un impuesto para financiar las guerras, son las Generalidades pagadas en favor del General del Reino, es un impuesto regular que permite un cobro también regular que después es transferido al rey. En el 1394 se añaden otros elementos, otros impuestos llamados Las de los Caballeros. Educado por el arzobispo de Zaragoza D. Pedro de Luna, formó a su alrededor un grupo aragonesista que intentó contener la vorágine barcelonesa que pretendía hacerse con el infante para su control y dominio como más tarde sucedería.   Tras la muerte de su padre en 1336 se coronó en Zaragoza jurando los Fueros y así se lo hace saber al Papa en una carta. El conde Pedro de Ribagorza y Ampurias y el conde de Prades Ramón Berenguer de Aragón, su tío, le aconsejaban que debiera primero ir a Barcelona a jurar los Usatges que los Fueros de Aragón de menor importancia ya habría tiempo de jurarlos. Las traiciones son tan tempranas que los lleva a ridiculizarse con las osadías más groseras, ¡jurar primero un condado antes que un reino!, después jura los Usatges en Lérida, ciudad que siempre fue aragonesa (hasta la sustracción por el pérfido Jaime I), lo que provocó el descontento de la sociedad barcelonesa, que alentados por la nobleza, tomaron represalias políticas.   Estos no pararon hasta que en 1338, Pedro de Ribagorza consiguió suspender temporalmente a Pedro López de Luna de sus cargos públicos, y ocupar la cancillería real, comenzando a tener un ascendiente decisivo sobre el rey, que pasó de tener una idea política continentalista cercana a los intereses aragoneses a una más proclive a la mediterránea, que beneficiaba a la nobleza y comerciantes barceloneses y sus áreas de influencia.    	Bajo estos dominios, verá Aragón como una maldita tierra de traidores que deberían ser borrados de la faz de la tierra. El siguiente episodio se dio cuando fue obligado a jurar los Fueros del Unión en Zaragoza, sus caballeros catalanes
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Génesis del Reino D'Aragó
todo el territorio del reino, de hecho escribe más de 51 documentos en aragonés y solo dos en dialecto barcelonés entre 1326 y 1335, entre ellas, las que se dirigía a su padre Alfonso IV. En su juventud vivió entre Zaragoza, Jaca y Egea de los Caballeros. Educado por el arzobispo de Zaragoza D. Pedro de Luna, formó a su alrededor un grupo aragonesista que intentó contener la vorágine barcelonesa que pretendía hacerse con el infante para su control y dominio como más tarde sucedería.   Tras la muerte de su padre en 1336 se coronó en Zaragoza jurando los Fueros y así se lo hace saber al Papa en una carta. El conde Pedro de Ribagorza y Ampurias y el conde de Prades Ramón Berenguer de Aragón, su tío, le aconsejaban que debiera primero ir a Barcelona a jurar los Usatges que los Fueros de Aragón de menor importancia ya habría tiempo de jurarlos. Las traiciones son tan tempranas que los lleva a ridiculizarse con las osadías más groseras, ¡jurar primero un condado antes que un reino!, después jura los Usatges en Lérida, ciudad que siempre fue aragonesa (hasta la sustracción por el pérfido Jaime I), lo que provocó el descontento de la sociedad barcelonesa, que alentados por la nobleza, tomaron represalias políticas.   Estos no pararon hasta que en 1338, Pedro de Ribagorza consiguió suspender temporalmente a Pedro López de Luna de sus cargos públicos, y ocupar la cancillería real, comenzando a tener un ascendiente decisivo sobre el rey, que pasó de tener una idea política continentalista cercana a los intereses aragoneses a una más proclive a la mediterránea, que beneficiaba a la nobleza y comerciantes barceloneses y sus áreas de influencia.    	Bajo estos dominios, verá Aragón como una maldita tierra de traidores que deberían ser borrados de la faz de la tierra. El siguiente episodio se dio cuando fue obligado a jurar los Fueros del Unión en Zaragoza, sus caballeros catalanes fueron retenidos en la Aljafería, vigilados y sin participación en las Cortes, a pesar de los ruegos del monarca para que participaran en ella, no consintiendo el reino por ser ajenos a él (Al día siguiente (25 de octubre) partió hacia Barcelona, haciendo noche en Candasnos, para llegar al otro día a Fraga, saludándolo con alborozos y bendiciones a la que alabó como ciudad catalana, maldiciendo la tierra de Aragón y a sus gentes, poniendo de manifiesto que desde que los reyes sucedieron al Conde de Barcelona, siempre tuvieron por su naturaleza a Barcelona, conformándose con sus leyes y costumbres, que la lengua que utilizaban era el barcelonés, ) el desleal mosén Bernardo de Cabrera le dijo que esta ciudad era ya súbdita del condado barcelonés. La posterior venganza será memorable.   Los conceptos rey y reino son tan divergentes como complementarios. Uno de los ejemplos más elocuentes fue en la Guerra de los Pedros. A partir del siglo XIV Aragón está en una situación difícil, Pedro IV se enzarzará en una guerra con Castilla, tiene que pedir dinero a las Cortes para la guerra y pagar a los mercenarios, estas tienden a imponer restricciones al uso del dinero, presentando contraprestaciones a cambio, para asegurarse que el rey cumple las cláusulas impuestas. Los brazos de las cortes nombran representantes para vigilar el uso que el rey hace del dinero, se les denomina Diputados De Las Cortes.