Sinopsis
Este trabajo no pretende ser otra obra más sobre la tan
traída y llevada «Orden de los pobres Conmilitones de
Cristo», los «Caballeros de la Ciudad Santa», los
«Caballeros del Templo de Salomón de Jerusalén», o la
«Santa Milicia Jerosolimitana del Templo de Salomón».
Con el tiempo el nombre más común fue el de
«Templarios». Mi objetivo es dar una visión más
humanizada de lo que hasta ahora han tratado el tema.
En él, intento localizar a esos caballeros en el enjambre
de la ciudad, de buscar su medio de vida, de entender los
motivos que los llevaron a una fratria sui generis y lo
acertado de su misión, naturalmente, adquirida a
posteriori tras la sangrienta conquista de la Ciudad Santa.
En el presente trabajo el lector encontrará una división
clara de la historia del Temple, así como una puesta al día
de los erráticos conceptos manejados alegremente sin conocimientos previos. Uno de ellos es el término
Peregrino , cuyo patronazgo para los católicos está bajo la advocación de san Rafael, contrariamente a la
gratuita adjudicación a Santiago Apóstol. En el siglo ni hubo ni pudo haber peregrinos en Tierra Santa. Esta
denominación en el catolicismo medieval se correspondía con los que viajaban a Santiago de Compostela,
así como los Romeros eran los que se dirigen a Roma, a Palestina iban los Palmeros . Esta definición se
establece en Plena Edad Media para diferenciar cada lugar, pues cada uno era distinto y complementario al
mismo tiempo.
Dante fue el primero en utilizarla y recoge esa enunciación en su obra Vita Nuova (comienzo del soneto:
«¡Oh peregrinos de faz cavilosa!»). Hago una introducción donde se reflejan las circunstancias del origen de
la Orden de Temple. Por una parte, me centro en su fundación ofreciendo datos de archivo y bibliografía
contrastada. Es decir, cientificidad, algo distinto al que hasta ahora se ha tenido de la Orden, de su origen y
de las circunstancias que rodearon el hecho. Analizando los motivos de su aparición en su ámbito humano,
aplicando una lógica natural y la reflexión propia plasmando una hipótesis coherente, que no es otro aspecto
ni puede serlo dada la carencia de documentación fiable, lo que nos coloca en las puertas protohistóricas de
la primitiva congregación, basándome en su totalidad en documentos de archivo y haciendo referencia a
estudios realizados por otros historiadores. Huyendo de connotaciones míticas o místicas tan poco
favorecedoras de la justicia, que deben aplicarse a esta investigación y del rigor científico, que estoy obligado
a seguir.