Sinopsis
La portada tiene mucho que ver con el interior del libro.
En principio se nos ofrecen unas huellas sobre las arenas de
un desierto, que conducen a un final insospechado, temido y
deseado al mismo tiempo, agrio y amargo, con ese suave y
dulce sabor, que en el guerrero produce, la constante
incertidumbre.
Las huellas, simbolizan el periplo de ese padre que parte en
busca de su hijo, al que considera en grave peligro. Se
autoculpa de la desgracia que haya podido ocurrirle, al haber
recriminado con demasiada dureza su curiosidad, peccatum
mundi. Cree que éste en respuesta a su desconsideración, se
ha reclutado en la leva habida en la población recientemente,
con el solo propósito de demostrar a su padre, que ya es un
hombre.
El desierto encarna la soledad. Esa soledad del alma
peccatum spirituale, que le acompaña en su travesía y lo
convierte en un ser cruel, que va perdiendo los valores humanos, en la media que pierde la esperanza. A
cada paso, un fracaso, a cada paso, se le ennegrece el alma.
En tanto divisa en el horizonte un extraño sol, metálico, negro, que lejos de cegarle, le lleva a su colofón,
peccatum anima. No es otra cosa que el retorno forzado a ese pasado, que desea olvidar por encima de
todo. Pasado, que le persigue sin piedad. Es un hombre marcado por el destino, que juega con él a su
antojo y cuyo zarpazo logró evadir…en tiempos pretéritos.
Empero, todo ello, constituirá, la gloriae victoris.
Esta es una historia que bien pudo darse en aquel medievo ya tardío que bebía de las nuevas fuentes del
aperturismo renacentista, pero que arrastraba aún la pesada losa de la época para algunos oscura. Se
trata pues, de una historia novelada en contraposición a las novelas historiadas. De una historia cargada
de humanismo, de aventuras, de búsquedas de lo etéreo, intrigas y todo tipo de ingredientes aderezados
con citas históricas reales, se ubica en una época importante para el reino de Aragón; el periodo entre la
reciente supresión de La Orden de los Templarios y las guerras de Córcega y Cerdeña, con incursiones
en los conflictos contras piratas turcos que asolaban las costas del reino, además de las razzias
fronterizas y reyertas señoriales Esta historia sucedió a los catorce años de la desaparición formal de La
Orden del Temple, con la promulgación de la bula Vox in Excelso. Uno de sus miembros se refugió entre
los muros de una casa de pastores… habían pasado catorce años de la atroz persecución, de las terribles
torturas y del pánico a los injustos castigos.