Sinopsis
El delicioso y tranquilo paisaje que nos ofrece la atalaya
vistabellana, que se yergue con orgullo sobre el resto de las
tierras del Maestrazgo, como centinela incólume al paso de los
siglos, regada por numerosas fuentes de aguas limpias y
cristalinas, milenarios crisoles de salud, que corretean
alegremente por sus meandros, practicados sobre la generosa
tierra que los cobija. Estas fuentes otrora más numerosas y
caudalosas, también han encajado el duro golpe que la bestia
humana ha inferido mortalmente a la natura, con sus incendios,
talas incontroladas, pastoreos furtivos y abusivos, destrozos de
cuencas acuíferas con las aperturas de nuevos caminos que no
conducen a ninguna parte.
Situada en el único paraje natural, inalterable durante siglos,
que queda en la Comunidad Valenciana, cuyos bosques
poblados de diferentes especies arbóreas (pino, enebro, sabina
y otros), nos invitan a la contemplación eterna del proceso natural del ciclo de la vida; la inmensa mole
que preside el término y sus alrededores, confiere un microsistema propio del lugar, su riqueza floral y
faunística, apoyada con los voluntarios de la localidad, que contribuyen a su mantenimiento y realce,
hacen del entorno el último paraíso natural que podemos legar al futuro.