El Cenobio lugar natural o artificial era, es y será que ni pintado para los eremitas que buscan la paz, la reflexión, la convivencia con la GRAN MADRE, para un mayor acercamiento al máximo HACEDOR, así que no ha de extrañar que sobre los cimientos de lo que hubiese podido ser un santuario ILERCAVON (Los ilercavones eran un pueblo ibero que ocupó el territorio de la desembocadura del Ebro. Su territorio se extendía por el sur de la actual provincia de Tarragona, el norte de la Castellón y el oriente de la Teruel) y sucesivos, se asentaran una congregación de cenobitas allá por los siglos VII y VIII de nuestra Era, al igual que en Soria, San Saturio en las faldas de otro monte no menos sagrado EL MONCAYO; o en Burgos en los sagrados y místicos montes de LA OCA, (animal simbólico por excelencia de los pueblos Ligures, que dominaba los tres elementos, tierra, agua y aire) Enrique D’Arbois de Jubainville escribió, varios trabajos donde siempre se desarrolla la misma tesis. Los más fundamentales son entre otros: «Les premiers habitants de l’Europe, Paris, 1877; 2.ª ed., 1889-94.» Según este autor los Ligures fueron el pueblo indoeuropeo que colonizó y pobló todo el Occidente antes que los Celtas o Galos a su llegada a la más tarde conocida Hispania, tropezó y arrolló a una población aborigen mucho más atrasada de origen ibérico.

Los eremitas símbolo de la continua búsqueda de la sabiduría, están representados en el TAROT, como Arcano Mayor, anacoretas de esa época estaban llenos los montes sagrados de antaño; bajo su aparente ortodoxia se hallaban verdaderos iniciados en búsqueda de esa luz que les iluminase el camino hacia su meta; representados con una linterna y un báculo tortuoso a modo de serpiente (símbolos definitorios para los ocultistas), estos cenobitas, no hacían más que continuar la búsqueda que anteriormente había iniciado otro, alcanzarían su «punto álgido», en la época «bárbara» o goda, de los que surgieron grandes hombres como PELASGIO (Pelayo), el vencedor de los sarracenos en COVADONGA, otros fundadores de órdenes mercedarias, penitentes incansables que mortificaban el cuerpo para salvar el alma (?), pululaban por estos y otros montes en busca de una perfecta comunión con su CREADOR. Situado en el término de Vistabella del Maestrazgo, el Eremitorio de san Juan de Peñagolosa se construyó en la falda de esa montaña del macizo que lleva su nombre, en la provincia de Castellón. Pertenece al sistema Ibérico y es el pico más alto de la provincia de Castellón y el segundo más alto de la Comunidad Valenciana, solo superado por el Cerro Calderón.

Hagámonos una pregunta ¿qué o quién les mencionó Peñagolosa?, ¿por qué se situaron allí precisamente? Seamos serios y dejémonos de «historias contadas» por la religión dominante para, justificar la sacralización de un determinado lugar, al que igual que en otras ocasiones no ha podido borrar del recuerdo de sus demarcanos, bajo anatemas estultos, como los que se extendían en años no muy lejanos en nuestros recuerdos, por no atacar ciegamente las órdenes de un visionario, cruel y sanguinario, por muy Papa, prelado u Obispo fuera, no hay más que echar un vistazo a las páginas de un libro cualquiera de historia, de cualquier lugar y veremos como la casta sacerdotal se erige en único intermediario entre Dios y el Hombre (?), en incontables ocasiones los presentan como seres ávidos de poder, carentes de escrúpulos, instigadores de revoluciones contra el poder civil legalmente establecido, al no haberles hecho estos el juego, en fin el denominador común es de todos sabido…… EL PODER TERRENAL, pasando olímpicamente de su salvación en la otra vida, ¿curioso no?. Pero esto no afectaba al cenobita ya que se escapaba a su temible poder (en sus inicios), más tarde fueron absorbidos, les colocaron un hábito, dándoles unas reglas a seguir bajo severas penas a la desobediencia y, ¡hala a funcionar!, como individuos de órdenes diferentes, pero con una misma raíz y una misma meta.

De todos es sabido las malas relaciones que desde sus inicios han sostenido contra el clero secular, en su afán de interferir en todas partes, para ver lo que podían digamos…… adquirir, y la fuerte oposición que presentaban las distintas órdenes, (hoy sólo quedan algunas Jesuitas, Carmelos etc.,) que, como los Templarios, contribuyeron a caer en forma vergonzosa para esa incipiente y todo poderosa Iglesia «Católica y Romana».

Los pilares de base octogonal del patio y alguna construcción aneja, nos lleva directamente a los constructores de los templos poligonales, más que pilares, son los templos, torres, capillas funerarias, pilas bautismales presente en la llegada y partida de este mundo, que jalonan nuestra geografía a modo de testigo mudo, de una construcción sagrada que antaño era más conocida (su significado), que hoy en día. Fueron los Templarios esos insignes canónigos, los que entre otras cosas trajeron a Europa este tipo de construcción copiada de la Torre de Omar en Jerusalén, fueron estos los practicantes del sincretismo religioso que debía conducirles a una Sinarquía total.

Este tipo de construcción (como ya ha quedado expuesto), surgió en el mundo cristiano en la Edad Media, es una construcción simbólica que une los vértices opuestos y contrarios con diagonales, observaremos que surge una perfecta cruz griega de anchas aspas, parecida a la PATE CELTA, justo la que lucían los Templarios (entre otros), en sus hábitos, sellos, documentos, etc., la antigua cruz celta que simbolizaba los cuatro elementos, a saber tierra, agua, fuego y aire, teniendo el punto vernal en el centro, la QUITAESENCIA, fueron sustituidos los iniciales por los cuatro Evangelistas cristianos y Jesús en el centro como coordinador. Esta cruz inscrita en el octógono nos indica un camino a seguir, un camino hacia el cual hallaríamos un lugar mágico o receptor de viejos cultos; el mejor ejemplo lo tenemos en la capilla de EUNATE en Navarra, en pleno camino sagrado de Santiago.

Este arquetipo de edificación también nos inicia en la búsqueda de la cuadratura del círculo, tan investigado por los insignes canónigos, ésta forma arquitectónica no solo la encontrareis en el Reino de Valencia, sino que, también está presente en todo el litoral Mediterráneo, pero sobre todo allí donde los Templarios extendieron su influencia, allí donde encontraron ese lugar mágico por excelencia. Estas torres octogonales que al igual que las de Omar, construidas sobre las ruinas del Templo de Salomón y, de la primitiva construcción del Santo Sepulcro en la Vía Dolorosa, se hallan siempre fuera del Templo a modo de antena, como si de una antena gigante se tratara para, poder comunicar con el infinito, o visto de otra forma, antena canalizadora de las corrientes cósmicas, estas torres son las sustituciones de los antiguos Menhires Celtas.

CULTOS PAGANOS OFITAS

Un dato más que nos indica el entorno mágico, es sin duda alguna la cantidad de ermitas, bajo la advocación de diferentes «santos» que jalonan estos parajes, hombres que buscaban la razón de la sin razón, abandonando el mundanal y ruidoso mundo de su época, introduciéndose en los eternos vericuetos de la comprensión cósmica, con la paciencia de un Jobita intentaban desvelar el secreto del origen del hombre, tantas veces parodiado en la simbiosis Adán-Eva; conocedores de la sabiduría antigua, practicantes de sus ritos, estudiosos de sus orígenes, estos eremitas eran ante todo investigadores natos de estas energías, su respeto por el entorno, su amor por la Naturaleza, su vida casta y pura, sin mácula, sus conocimientos sobre las enfermedades, su remedio, sus predicciones sobre los agentes atmosféricos y las posibles calamidades o beneficios de las que eran portadores, les llevó a granjearse el respeto de sus convecinos y a introducir entre ellos esa regla moral que se conoce con el nombre de RELIGION.

Estos santos cristianizados, identificados plenamente con ritos paganos como es el caso de SAN BARTOLOME, uno de los 12 Apóstoles, seguidores de las enseñanzas de Jesús; en los Evangelios, de SAN MATEO Y SAN LUCAS, es asociado con Felipe, citado junto a éste en el de SAN MARCOS, SAN JUAN, el Evangelista más querido, respetado y al que se le atribuye un conocimiento más exacto de la vida y hechos de Jesús, curiosamente no lo reconoce, nombrando o mejor dicho identificando a éste incognito personaje con NATHANAEL a quién Felipe corre a dar la buena del hallazgo del Mesías.

Como podemos observar los cuatro Evangelistas, (sus escrituras son tenidas como sagradas, y forman parte esencial de la constitución de esta nueva casta religiosa), no se acaban de poner de acuerdo, como en tantas otras ocasiones, a veces triviales, a veces vitales. Los Evangelios están saturados de errores de bulto, consultados sin profundizar en demasía nos daremos cuenta de los errores como en el caso de la detención de Jesús, pero sigamos con Nathanael.

Hoy es creencia general (?), que los dos (Nathanael y Bartolomé), son un mismo personaje, contra el parecer de TILLEMONT Y BARONIO, apoyados en los escritos de San Agustín, otro «hereje» en sus ideas, estudios y concepciones originales. Bartolomé fue hijo de TOLMAI o TOLMI (BAR-TOLMAI), nombre supuestamente semítico, deduciéndose que era de ascendencia judía. Fuera de estas conclusiones, la Biblia no nos habla más acerca de este santo, se escurre más hacia los canales de la historia clásica y mística, aquí cabe hacer algunas preguntas, ¿Por qué la Iglesia no enaltece (como tiene costumbre) a este Apóstol?, ¿Por qué esa discriminación?, esto nos deja la duda si existió realmente como seguidor del Maestro, ¿Por qué esperar al siglo X para legalizar su culto? Entre los griegos, coptos, sirios, visigodos, celebraban su fiesta el 11 de junio, San Jerónimo el día 13, los coptos, además el 23 de agosto y 15 de noviembre, los armenios el 8 de diciembre, los hispanos, posiblemente en su traslación el 24 de agosto, sin embargo un Evangelio APOCRIFO (documento falto de inspiración divina (?)), de San Bartolomé existió en los primeros siglos cristianos, ¿Por qué no se incluyó con el resto?, tal vez fuese tan diferente a la «película contada» por los Evangelistas oficiales, que no hallarían ningún punto en común; tal vez presentase a Jesús como ZELOTE, EL JESUS-BEN-GAMALA, de estirpe real Davídica, luchador infatigable por la recuperación del trono de sus mayores, usurpado por un familiar suyo del Moab, títere de Roma, testaferro de la política del imperio, en un lugar de guerras continuas como nos describe el también judío Flavio Josefo, en sus GUERRAS JUDAICAS.

Este santo al igual que ENOC, Patriarca Bíblico, curiosamente reconocido por la Iglesia, pero no así sus Apócrifos, en la que nos cuenta como los ángeles (Ángel en lengua Hebrea significa ENVIADO), bajaron a la tierra a cohabitar con las humanas, de las que nacieron seres mutantes gigantes; nos habla de la prohibición de su jefe, de la guerra que sostuvieron siendo vencidos y condenados a vivir en la Tierra, esclarece el origen de esos Dioses, calificándolos de extraterrestres, viajeros del espacio, e incluso nos facilita el nombre del jefe de la revuelta y los principales cabecillas, SEMYAZA, ASAEL, URAKABARAMEEL, AKIBEEL, TAMIEL, RAMUEL, DANEL, AZKEEL, SARAKAMYAL, ASAEL, ARMERS y un largo etc., la Iglesia a través de sus múltiples Concilios se encargó de colocarles el cartelito de DEMONIOS, tal vez porque estos seres enseñaron a los humanos algunas de las artes para servirse de su entorno y así poder subsistir, entre otras muchas ciencias.

Estos Apócrifos son escritos muy interesantes para aquél que quiera buscar la Verdad desnuda, sin aditamentos fantásticos que contribuyan a enmarañar aún más la ya de por sí difícil búsqueda, éste es otro gran enigma oculto en los archivos del Vaticano, a veces me pregunto que, si alguna vez esos numerosos Apócrifos y otros escritos antiguos salieran a la luz, ¿Nos conducirían a un callejón sin salida, o tal vez el desengaño sería tan descomunal, que sería imprevisible la actuación del hombre? De todas formas, las preguntas se agolpan en mi mente, y no hallo respuesta coherente a lo que me rodea que pueda satisfacer mis ansias de encontrar a ese supuesto Dios que todo lo puede y, que nada hace.

San Jerónimo en su VULGATA, difiere mucho también de la concepción del cristianismo, como lo entienden los Doctores de la Iglesia, no olvidemos que la Vulgata, que escribió Jerónimo, no está reconocida por la Iglesia como escrito sagrado al menos en un 80%, cómo puede un hombre santificar a otro o decir que tal o cual escrito es sagrado o no, atribuyéndose la potestad de glorificar a ese individuo o mortificarlo para la eternidad, es una carga demasiado pesada para unos pobres hombros humanos, en el supuesto de que sea verdad, de lo cual y personalmente difiero mucho.

LA CANALIZACION DEL MARTIR HACIA CULTOS OFITAS

San Bartolomé fue martirizado de una forma cruel, según cuenta la leyenda, dicen que fue despellejado vivo, otros en cambio dicen que simplemente fue descarnado, tanto una como otra eran atrocidades que se cometían en aquellos tiempos, ya pasados gracias al Altísimo, el perder la piel o mudar la misma, se identifica plena y absolutamente con ritos ancestrales del culto a la serpiente, animal simbólico poseedor del conocimiento superior, éste reptil está presente en la Biblia en ocasiones importantes, como es la expulsión de Adán y Eva del Paraíso, posteriormente la encontramos en Egipto, (en las plagas), en el Éxodo del pueblo Judío por el desierto (Moisés), por no nombrar los ritos antiguos del Dios Hermes o Mercurio y un largo etc.

Si repasamos los mitos simbólicos que constituyen la Tradición Universal, comprobaremos que el reptil (serpiente o dragón), aparece siempre como celosa guardiana de secretos ocultos o tesoros maravillosos a los que el iniciado accederá solo dándole muerte, apoderándose con ello de sus cualidades y conocimientos. En Asturias las famosas cuélebres, guardan tesoros escondidos en las profundidades de las cuevas de las montañas, allí donde el hombre es incapaz de llegar; la sangre del Dragón FAFNNIR, le otorga a Sigfrido vencedor de ese mito, la facultad de entender el Lenguaje de los Pájaros, la inmortalidad y el don de la sabiduría; la serpiente del Paraíso le da a Eva, las claves de un saber que la hará tan grande como a Dios.

LOS OFITAS, se proclaman seguidores del conocimiento transmitido por esa serpiente, fueron acusados de herejes, perseguidos por sus convicciones, sus ideas distintas de la concepción de la vida, estos ofitas y sus ritos serpentarios los convirtieron en ritos satánicos (?), los difusores de la nueva religión obligaban a sus devotos a huir y denunciar los casos que conociesen de la celebración de esos ritos, como si de una epidemia bubónica se tratase.

Era tal la fuerza, vitalidad y transcendencia de las enseñanzas Ofitas, que hubieron de adoptarla como mejor entendieron, permitiendo la representación de su símbolo en unión de muchos de sus santos esculpidos en los alfices, dovelas y capiteles de sus Templos, mimada e incluso adorada por estos «santos», de la que tanto aprendieron y a la que tanto le deben. A tanto se han atrevido que incluso a la representación de la Gran Madre, la simbolizan pisando la cabeza de la serpiente, incongruencia magna, teniendo en cuenta que su significado no es otro que la destrucción de todo saber, la pervivencia de la ignorancia, la enemistad eterna con la ciencia, la sumisión a los dictados espirituales impuestos; ésta religión no necesita personas sino autómatas, seres que no se pregunten el ¿Por qué?, si lo hacen no hallarían respuesta alguna de una forma convincente, sencillamente no la hay, estos dogmas exigen del creyente una aceptación ciega, sin preguntas, hasta hace bien poco tiempo era grave pecado un hecho involuntario como es el pensamiento, estaba prohibido casi todo, manipulaban nuestra existencia hasta el punto de convertirse en eje de nuestra vida, estos personajes no siguen las enseñanzas de su Maestro, las ignoran o no las aplican.

Atienza dice, «el cambio de piel en el lenguaje hermético de los ocultistas es un signo de inmortalidad, que afecta tanto a la serpiente como al ave Fénix», para los místicos el que se fomentara un culto de estas características en un determinado lugar, era como proclamar sagrado aquellos enclaves.

El primer relato de Bartolomé en la literatura es el del historiador EUSEBIO, narra que PANTENO, maestro de ORIGENES (uno de los patriarcas de la Iglesia primitiva, al que se le debe numerosos escritos que han servido de base para establecer la dirección a seguir, en cuanto a la consolidación del cristianismo como religión católica), hacia el final del siglo II, penetró en (LAS INDIAS), donde encontró cristianos, que dijeron haber sido instruidos por Bartolomé. El Evangelio según San Mateo, San Jerónimo (de viris ilustr., 36 t. XXIII), cuentan que Bartolomé llevó a Alejandría un ejemplar de aquel Evangelio, escrito en hebreo o sirio-caldeo, conforme a esta indicación, la predicación de este Apóstol se efectuó según dos de las tres principales tradiciones referentes a nuestro caso, en compañía de SAN MATEO, o en unión de éste con San Felipe, formando un trío. La otra tradición lo hace ir acompañado de San Felipe solamente. Al decir que predicó en las Indias se entiende las tierras de Oriente, desconocidas para los romanos, así como en el país de Los Partos.

Cuenta la leyenda que éste prolífico «santo», había predicado en Mesopotamia (tierra situada entre dos ríos), Persia, Egipto, Licaonia (comarca del Asia Menor situada entre Frigia, La Capadocia, la Cilicia y la Isauria), en Frigia (otra comarca del Asia Menor que limitaba entre la Licaonia, La Galacia, Bitinia, La Pisidia, La Licia, La Misia, célebre entre otras por su famoso rey MIDAS, y por ser descendientes directos de Noé a través de IDUBEA), el Mar Negro y Armenia, aunque parece ser que el apostolado lo ejerció sobre grandes territorios, no debemos olvidar que la mayoría de ellos se circunscribían a las fronteras antiguas reconocidas de la TIERRA PROMETIDA, los habitantes de éstos países eran en su mayoría de raza semítica.

Los Sirios lo tienen por su Apóstol, haciéndolo coincidir en su nacimiento dentro del seno de los Ptolomeos, esta creencia estaba muy extendida en la Edad Media; Santa Teresa de Jesús, lo menciona en sus obras, ésta mujer que gozó muchos años después de su muerte de una bien merecida fama de sabia y mística, se le atribuían poderes de levitación, bilocación, estigmas etc., prohibía a sus discípulas que comentaran lo que habían visto por temor a ser acusada de hereje, o de tener tratos con el Diablo (?), y padecer posteriormente en sus carnes al igual que otros muchos (Miguel Servet por los Calvinistas y un triste y largo etc.), la acción de una Justicia pusilánime, ignorante, necia y servil, en ella tenemos otro claro ejemplo de una «santificación» forzada, todo lo que suponía adentrarse en cuerpo y alma en el estudio de ese famoso ¿Por qué?, latente en el espacio y el tiempo que a modo de espada de Damocles pende sobre nosotros, para cuando llegue la hora pedir justicia, todo se ha visto pisoteado por los «tuertos».

La leyenda Nestoriana sobre la muerte de Nathanael, al menos la más aceptada, parece ser que le sobreviene por la conversión al cristianismo del rey Armenio POLEMON II, practicante del judaísmo su hermano ASTIAGES, en el año 71 después de Cristo, obligó a Bartolomé a sacrificar al Dios BALDAD, (?), negándose éste lo martirizó de diferentes formas, le propinó tantos garrotazos que lo dieron por muerto, posteriormente lo crucificó cabeza abajo, (pena romana reservada a los enemigos mortales del Imperio), lo desolló vivo, y más tarde lo decapitó, pasando por el tormento de la asfixia, se cree que el lugar del martirio fue ALBANOPOLIS (ciudad del amanecer) o URBANOPOLIS (pueblo de pueblos), hay quién lo sitúa en China y Suidas (lexicógrafo griego del siglo X, autor del Suda) en las Indias.

Las Leyendas Coptas y Armenias aseguran que su cuerpo fue arrojado al mar, Teodoro el lector y Procopio, aseguran que sus restos fueron trasladados en solemne procesión a Mesopotamia, más concretamente a Daras, donde en el 508 aproximadamente, el emperador Bizantino Anastasio, hizo construir un Templo para albergar los restos de tan insigne hombre (Procopio Aedif. Lib. II, c. II), San Gregorio de Tour dice (De Goliam mart. c. XXXIII), que fueron llevados a Lípari, en el 308 a Benevento y en el 1000 a Roma, la Iglesia de San Adalberto en la isla del Tíber, tomó el nombre de San Bartolomé de la Ínsula, y llegó a ser título Cardenalicio. Como se puede observar nuevamente nadie se pone de acuerdo a la hora de situar a éste enigmático «santo», que se mueve con cierta soltura entre el misticismo pagano de los Ofitas ocultistas y la santidad forzada de la Iglesia, estos cenobitas, eremitas o como quiera llamárseles, siempre perseguían entre otras cosas el modo de vida, costumbres y creencias de sus maestros, intentando asimilar todas las experiencias que habían pasado ellos en vida, era como revivir a sus ídolos en la continua búsqueda de esa Verdad que se torna tan carera a la hora de su hallazgo.

Zaragoza a 21 de noviembre 2022