Recintos amurallados: fueron construidos en la E.M., la persistencia de las formas son más difíciles de fechar, consisten en la suma de obstáculos a un punto determinado de la defensa, sus formas no dan una cronología, pueden ser rectangulares o circulares tanto en su interior como en zonas concretas de hábitat.   Se puede estudiar la presencia según su amplitud y planimetría. 1.- en función al agrupamiento de comunidades humanas. 2.- los que constituyen residencia de una sola familia.  En estos quedan comprendidos lo que van desde, los grandes castillos hasta, las torres de vigilancia aisladas con misiones de centinela sobre un determinado territorio o, control del campesinado sometido al señor.  La estructura de estos recintos son siempre las mismas, precedidos de un foso, con la tierra extraída se emplea para la muralla lo que lleva a una duplicidad de defensas, el perfil de foso es diverso, unos serán en «V» otros en forma de «U» más tardíos. Para evitar el desplazamiento de tierras se solían levantar en las dos caras de la muralla muros de piedra que daban la sensación de un muro muy amplio. El punto más robusto y mejor defendido era la puerta de entrada, defendida por dos torres gemelas de madera o piedra a través de la cual se accedía al interior del recinto, los edificios destinados al hábitat, culto gobierno, etc. Se construía en el interior del recinto normalmente iban adosados al lienzo mural que al mismo tiempo le otorgaba una cierta consistencia, en ocasiones estos edificios alcanzaban una altura superior al de la propia muralla.  La función de estos recintos es defensiva, pero también de refugio ocasional. En algunas de ellos se hallaban vacíos o mantenían una pequeña guarnición, en el primer caso, solo ante el peligro se refugiaban con sus enseres y ganados en el interior puesto que su existencia se desarrollaba fuera del recinto mural, esto también sucedía en las ciudades llegando incluso a tener en su interior los cementerios a los que se dotaban de una cierta sacralidad al contrario que el musulmán que no lo consideraba sacro.  Las Motas: se pueden confundir con los tumuli prehistóricos que son amontonamientos de tierras, normalmente en la prehistoria suelen ser defensivos y de enterramientos, en el clasicismo quedaría solo para los enterramientos. En la E.M, es una colina de tierra rodeada por un foso, con una pequeña torre dotada de troneras, ubicada en la cúspide que servía de hábitat, su cronología es a partir del siglo XI, pero no se da en toda Europa, muchas veces se modifica en el sentido de ser menos circular y más rectangular, a la que se le va añadiendo algunas defensas (barbacanas, torres albarranas, etc.), normalmente se emplean como elementos defensivos o para almacenar el grano en lugares húmedos convirtiéndose en silos.  Las murallas de barrera: se desarrollan en línea recta, curva o elíptica, son de piedra, su característica es que nunca se cierran, son obras para apoyar las defensas naturales, sus dimensiones suelen ser muy diversas, no suelen tener un carácter defensivo propiamente dicho este solo es circunstancial, pero es un elemento disuasorio.
© J.M.F.N. 2023
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Historia de las Construcciones
Recintos amurallados: fueron construidos en la E.M., la persistencia de las formas son más difíciles de fechar, consisten en la suma de obstáculos a un punto determinado de la defensa, sus formas no dan una cronología, pueden ser rectangulares o circulares tanto en su interior como en zonas concretas de hábitat.   Se puede estudiar la presencia según su amplitud y planimetría. 1.- en función al agrupamiento de comunidades humanas. 2.- los que constituyen residencia de una sola familia.  En estos quedan comprendidos lo que van desde, los grandes castillos hasta, las torres de vigilancia aisladas con misiones de centinela sobre un determinado territorio o, control del campesinado sometido al señor.  La estructura de estos recintos son siempre las mismas, precedidos de un foso, con la tierra extraída se emplea para la muralla lo que lleva a una duplicidad de defensas, el perfil de foso es diverso, unos serán en «V» otros en forma de «U» más tardíos. Para evitar el desplazamiento de tierras se solían levantar en las dos caras de la muralla muros de piedra que daban la sensación de un muro muy amplio. El punto más robusto y mejor defendido era la puerta de entrada, defendida por dos torres gemelas de madera o piedra a través de la cual se accedía al interior del recinto, los edificios destinados al hábitat, culto gobierno, etc. Se construía en el interior del recinto normalmente iban adosados al lienzo mural que al mismo tiempo le otorgaba una cierta consistencia, en ocasiones estos edificios alcanzaban una altura superior al de la propia muralla.  La función de estos recintos es defensiva, pero también de refugio ocasional. En algunas de ellos se hallaban vacíos o mantenían una pequeña guarnición, en el primer caso, solo ante el peligro se refugiaban con sus enseres y ganados en el interior puesto que su existencia se desarrollaba fuera del recinto mural, esto también sucedía en las ciudades llegando incluso a tener en su interior los cementerios a los que se dotaban de una cierta sacralidad al contrario que el musulmán que no lo consideraba sacro.  Las Motas: se pueden confundir con los tumuli prehistóricos que son amontonamientos de tierras, normalmente en la prehistoria suelen ser defensivos y de enterramientos, en el clasicismo quedaría solo para los enterramientos. En la E.M, es una colina de tierra rodeada por un foso, con una pequeña torre dotada de troneras, ubicada en la cúspide que servía de hábitat, su cronología es a partir del siglo XI, pero no se da en toda Europa, muchas veces se modifica en el sentido de ser menos circular y más rectangular, a la que se le va añadiendo algunas defensas (barbacanas, torres albarranas, etc.), normalmente se emplean como elementos defensivos o para almacenar el grano en lugares húmedos convirtiéndose en silos.  Las murallas de barrera: se desarrollan en línea recta, curva o elíptica, son de piedra, su característica es que nunca se cierran, son obras para apoyar las defensas naturales, sus dimensiones suelen ser muy diversas, no suelen tener un carácter defensivo propiamente dicho este solo es circunstancial, pero es un elemento disuasorio.
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