De las entradas de las fortificaciones de piedra se disponen de escasos documentos para conocer el desarrollo de estas fortificaciones se disponen de libros de cuentas, no obstante, sí se conocen las cargas contributivas para su mantenimiento, se suele nombrar a un funcionario encargado de la vigilancia y conservación de la misma en evitación de apertura de ventanas, puertas u otros elementos que vulneren la seguridad y efectividad de la muralla. A partir del siglo XIV las cuentas se hacen más precisas, de lo que se sirve el arqueólogo para hacer un estudio más sofisticado. Otra importante parcela es conocer el vocabulario empleado, la ubicación de elementos que no se conservan como los cadalsos hechos en madera. El estudio de la arqueología medieval, en una excavación pasa por los materiales que nos pueden dar una cronología, los orígenes de esas construcciones pueden ser muy variados, normalmente cuando se trata de un lugar defensivo se buscan lugares adecuados, el hombre de la E.M., aprovecha los materiales de las épocas anteriores, hay elementos generales que se suelen confundir.   En el progreso de las técnicas se constata un cierto avance de los siglos XI al XV, pero Europa carece de un genio inventivo a lo largo de la E.M. este avance se realizará por difusión, en ocasiones se pueden vislumbrar los caminos de esa difusión a partir de un determinado punto. Este conato inventivo se solventa con la aportación de otras culturas que tuvieron contacto con el mundo europeo (musulmanes y Bizantinos), el Bizantino tuvo más expansión cultural que territorial (Kiev será tenida por la tercera Roma con Iván el Terrible, su matrimonio con la hermana del rey y la adopción de la cultura de la esposa aplicada a su reino). Por otra parte, los musulmanes (en lo relativo a su extensión islámica) pondrán en contacto las rutas comerciales desde la India hasta la parte más occidental de Europa, que más tarde con los Otomanos se verá cercenada y dará origen a los grandes viajes.   Zaragoza a 12 de febrero de 2018                       BIBLIOGRAFÍA  2.- De Boüard, M. Riu, Manual de Arqueología Medieval. De la prospección a la Historia, pp. 31 a la 51. Teide. Barcelona, 1977.
© J.M.F.N. 2023
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Historia de las Construcciones
De las entradas de las fortificaciones de piedra se disponen de escasos documentos para conocer el desarrollo de estas fortificaciones se disponen de libros de cuentas, no obstante, sí se conocen las cargas contributivas para su mantenimiento, se suele nombrar a un funcionario encargado de la vigilancia y conservación de la misma en evitación de apertura de ventanas, puertas u otros elementos que vulneren la seguridad y efectividad de la muralla. A partir del siglo XIV las cuentas se hacen más precisas, de lo que se sirve el arqueólogo para hacer un estudio más sofisticado. Otra importante parcela es conocer el vocabulario empleado, la ubicación de elementos que no se conservan como los cadalsos hechos en madera. El estudio de la arqueología medieval, en una excavación pasa por los materiales que nos pueden dar una cronología, los orígenes de esas construcciones pueden ser muy variados, normalmente cuando se trata de un lugar defensivo se buscan lugares adecuados, el hombre de la E.M., aprovecha los materiales de las épocas anteriores, hay elementos generales que se suelen confundir.   En el progreso de las técnicas se constata un cierto avance de los siglos XI al XV, pero Europa carece de un genio inventivo a lo largo de la E.M. este avance se realizará por difusión, en ocasiones se pueden vislumbrar los caminos de esa difusión a partir de un determinado punto. Este conato inventivo se solventa con la aportación de otras culturas que tuvieron contacto con el mundo europeo (musulmanes y Bizantinos), el Bizantino tuvo más expansión cultural que territorial (Kiev será tenida por la tercera Roma con Iván el Terrible, su matrimonio con la hermana del rey y la adopción de la cultura de la esposa aplicada a su reino). Por otra parte, los musulmanes (en lo relativo a su extensión islámica) pondrán en contacto las rutas comerciales desde la India hasta la parte más occidental de Europa, que más tarde con los Otomanos se verá cercenada y dará origen a los grandes viajes.   Zaragoza a 12 de febrero de 2018                       BIBLIOGRAFÍA  2.- De Boüard, M. Riu, Manual de Arqueología Medieval. De la prospección a la Historia, pp. 31 a la 51. Teide. Barcelona, 1977.
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