los lugares más característicos del aragonesismo tópico. Porque no fue solo el ambiente festivo que se respiró el día de S. Jorge a la víspera, ni las banderas regionales adornando particulares balcones y ventanas, (que también adornaron bancos, grandes almacenes y otras entidades poco o nada aragonesistas), o los uniformes de la policía municipal zaragozana, sino que figuró incluso junto a la Virgen del Pilar y saltó al césped de la Romareda de manos de los jugadores del Real Zaragoza que el mismo da 23 retornaban a primera división, tras vencer al Alavés. El servicio de orden, formado en su mayor parte por afiliados al PSOE y la UGT, se vio desbordado en varias ocasiones por la multitud que rodeaban a los parlamentarios y representantes del partidos políticos, que de un extremo a otro que portaban una gran pancarta con el eslogan de la jornada «ganemos la autonomía». Mercedes Gallizo del MCA, única mujer que figuraba en la presidencia, depositó un ramo de claveles rojos a los pies del monumento del Justicia de Aragón.  Allí mismo Juan Antonio Bolea y Jaime Gaspar, presidente y vicepresidente respectivamente de la DGA, izaron la bandera de las barras junto a la nacional. Curiosamente el partido que lleva en sus siglas el concepto de regionalismo, (lo que ya de por sí es aclaratorio), contrapuesto al nuevo concepto nacional, no participó en la manifestación, pretextando la falta de una bandera estatal, lo cierto es que nadie había reparado en llevarla, ni tan siquiera los representantes del PAR.  En las vísperas, se había celebrado en la catedral de Huesca la jura de los 15 miembros de la D.G.A., fue la primera vez que un acto semejante se celebraba en una iglesia. Manuel Clavero Arévalo, a la sazón ministro para las regiones, asistió al acto, entre otros miembros de otras autonomías del Estado, excepto la catalana y la vasca, tampoco hubo militares, a pesar de que las Capitanías Generales habían sido invitadas, por contra no faltaron los obispos de Huesca y Zaragoza, así como la representación de la Audiencia Territorial en la persona del fiscal Luis Martín Ballesteros, que días antes había declarado a «Amanecer» (periódico fascista) que «la autonomía me parece mal, muy mal».  El protocolario juramento, sobre los Fueros y Observaciones del reino de Aragón, sirvió para conocer las preferencias del pueblo. Ramón Sainz de Varanda, senador del
© J.M.F.N. 2023
Antecedentes y desarrollo de la Manifestación autonomista del 26 de Abril de 1.978
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los lugares más característicos del aragonesismo tópico. Porque no fue solo el ambiente festivo que se respiró el día de S. Jorge a la víspera, ni las banderas regionales adornando particulares balcones y ventanas, (que también adornaron bancos, grandes almacenes y otras entidades poco o nada aragonesistas), o los uniformes de la policía municipal zaragozana, sino que figuró incluso junto a la Virgen del Pilar y saltó al césped de la Romareda de manos de los jugadores del Real Zaragoza que el mismo da 23 retornaban a primera división, tras vencer al Alavés. El servicio de orden, formado en su mayor parte por afiliados al PSOE y la UGT, se vio desbordado en varias ocasiones por la multitud que rodeaban a los parlamentarios y representantes del partidos políticos, que de un extremo a otro que portaban una gran pancarta con el eslogan de la jornada «ganemos la autonomía». Mercedes Gallizo del MCA, única mujer que figuraba en la presidencia, depositó un ramo de claveles rojos a los pies del monumento del Justicia de Aragón.  Allí mismo Juan Antonio Bolea y Jaime Gaspar, presidente y vicepresidente respectivamente de la DGA, izaron la bandera de las barras junto a la nacional. Curiosamente el partido que lleva en sus siglas el concepto de regionalismo, (lo que ya de por sí es aclaratorio), contrapuesto al nuevo concepto nacional, no participó en la manifestación, pretextando la falta de una bandera estatal, lo cierto es que nadie había reparado en llevarla, ni tan siquiera los representantes del PAR.  En las vísperas, se había celebrado en la catedral de Huesca la jura de los 15 miembros de la D.G.A., fue la primera vez que un acto semejante se celebraba en una iglesia. Manuel Clavero Arévalo, a la sazón ministro para las regiones, asistió al acto, entre otros miembros de otras autonomías del Estado, excepto la catalana y la vasca, tampoco hubo militares, a pesar de que las Capitanías Generales habían sido invitadas, por contra no faltaron los obispos de Huesca y Zaragoza, así como la representación de la Audiencia Territorial en la persona del fiscal Luis Martín Ballesteros, que días antes había declarado a «Amanecer» (periódico fascista) que «la autonomía me parece mal, muy mal».  El protocolario juramento, sobre los Fueros y Observaciones del reino de Aragón, sirvió para conocer las preferencias del pueblo. Ramón Sainz de Varanda, senador del
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