Santiago se siente fascinado por los parques, paseos y jardines de La Habana, así como por su fauna o flora. La afición que sentía por la naturaleza le lleva a estudiar el medioambiente, de la Maninga. Pero pronto se da cuenta que aquella isla, resulta insoportable para los europeos, los omnipresentes mosquitos, propagadores del paludismo, consiguieron deshacer el ideal romántico que se había formado de la isla.  Se enfrenta muy agriamente a los mandos por el estado tan lamentoso en la que se encontraban los enfermos y heridos. Lo mal atendidos que estaban y el caos que reinaba. La falta de gobernabilidad, e inmoralidad en todos los estamentos, ya que sustraían para sí, la comida y los recursos que eran para los más necesitados. Se enojaba mucho cuando veía el grado de corrupción del ejército o el abuso de alcohol; no hacía más que hablar maravillas del gobierno republicano de Castelar y no se percataba de que ya, había oficiales que conspiraban en favor de Alfonso XII. Era de una honestidad increíble: se bajó el sueldo, se negó a que su hijo Jorge, fuese a Italia becado por la Junta de Ampliación de Estudios que él presidía. Le obsesionaba la administración del dinero público.    Enferma gravemente y lo declaran “” inútil en campaña “”. Regresa, entrando por el puerto de Santander, convertido en una ruina humana, ya no era aquel joven atlético y vigoroso. Tuvo que sobornar al funcionario de turno, para conseguir cobrar su paga de campaña, cosa que se retrasaba hasta el infinito, ya que dicho dinero, era desviado a los bolsillos de los mandos. La corrupción en el ejército era inmoral. Con ese dinero, compra su primer microscopio   Regresa a Zaragoza, donde su padre cuida de su enfermedad y se prepara para la catedra de anatomía, donde fracasa víctima del caciquismo del presidente del tribunal.  En 1883 consigue cátedra por oposición en Valencia, donde marcha con su familia a vivir, pero cuatro años más tarde, la obtiene de histología  normal y patología en Barcelona.  Justo Ramón, obtuvo plaza en el hospital de beneficencia y fue nombrado profesor de disección. Santiago trabaja tres años junto a su padre, sacando gran provecho, ya que no hay
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sufrió paludismo grave y disentería. Se quedó en el esqueleto.   Santiago se siente fascinado por los parques, paseos y jardines de La Habana, así como por su fauna o flora. La afición que sentía por la naturaleza le lleva a estudiar el medioambiente, de la Maninga. Pero pronto se da cuenta que aquella isla, resulta insoportable para los europeos, los omnipresentes mosquitos, propagadores del paludismo, consiguieron deshacer el ideal romántico que se había formado de la isla.  Se enfrenta muy agriamente a los mandos por el estado tan lamentoso en la que se encontraban los enfermos y heridos. Lo mal atendidos que estaban y el caos que reinaba. La falta de gobernabilidad, e inmoralidad en todos los estamentos, ya que sustraían para sí, la comida y los recursos que eran para los más necesitados. Se enojaba mucho cuando veía el grado de corrupción del ejército o el abuso de alcohol; no hacía más que hablar maravillas del gobierno republicano de Castelar y no se percataba de que ya, había oficiales que conspiraban en favor de Alfonso XII. Era de una honestidad increíble: se bajó el sueldo, se negó a que su hijo Jorge, fuese a Italia becado por la Junta de Ampliación de Estudios que él presidía. Le obsesionaba la administración del dinero público.    Enferma gravemente y lo declaran “” inútil en campaña “”. Regresa, entrando por el puerto de Santander, convertido en una ruina humana, ya no era aquel joven atlético y vigoroso. Tuvo que sobornar al funcionario de turno, para conseguir cobrar su paga de campaña, cosa que se retrasaba hasta el infinito, ya que dicho dinero, era desviado a los bolsillos de los mandos. La corrupción en el ejército era inmoral. Con ese dinero, compra su primer microscopio   Regresa a Zaragoza, donde su padre cuida de su enfermedad y se prepara para la catedra de anatomía, donde fracasa víctima del caciquismo del presidente del tribunal.  En 1883 consigue cátedra por oposición en Valencia, donde marcha con su familia a vivir, pero cuatro años más tarde, la obtiene de histología  normal y patología en Barcelona.  Justo Ramón, obtuvo plaza en el hospital de beneficencia y fue nombrado profesor de disección. Santiago trabaja tres años junto a su padre, sacando gran provecho, ya que no hay mejor maestro, que aquél que, estudia para enseñar. Los dibujos que tantos disgustos le había dado, ahora le servía para mostrar las piezas anatómicas. Llegó a reunir un gran número de dibujos a color, que incluso Justo Ramón pensó en publicar un atlas. Este proyecto no llegó a realizarse, ni tampoco se han editado al
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