El presente trabajo se desarrolla en el aspecto menos conocido de Don Santiago, en su dura infancia con un padre severo y unos profesores que a juego conformaron el desarrollo del espíritu siempre inquieto de este prócer que llegó a lo más alto de la más alta torre, para beneficio de sus congéneres. Su infancia, su juventud, su ingreso en el ejército su regreso a Zaragoza e ingreso en la masonería regular, hoy la Gran Logia Masónica y Regular nº 35 lleva su nombre en su honor y memoria donde perfiló, aprendió y desarrolló todo su potencial, que lo encumbraría internacionalmente con el Premio Nobel de Medicina, al que le concedió una importancia relativa, tal era su talante, su objetivo era seguir estudiando, seguir entendiendo aquello que le inquietaba. Duro y critico consigo mismo este espartano se constituye, per sé, como elemento tectónico de la ciencia y carácter aragonés, expresado en sus facetas más humanas y científicas.   Como personaje importante, en su aniversario corren ríos de tinta, muchos de ellos falsos, o solamente enfocados a su trabajo y con muchos obstáculos para conocer su vida. Los panegiristas aprovechan que fuese un libre-pensador para fructificar sus ideas y llevarlas al terreno de la política. Baroja y Cajal gozaban ambos de una antipatía natural que les llevó a enfrentamientos verbales por las posturas mantenidas respectivamente.          Cuando empiezan los problemas del separatismo vasco, Cajal le espeta a Baroja: "Españoles como usted merecían pudrirse al sol en Ifni". Era profundamente español, un verdadero patriota. Le dolía mucho los absurdos intentos de independencia, tanto de Cataluña o de Las Vascongadas. Todos aquellos separatismos no los acaba de asumir por irresponsables, anecdóticos y dañinos para la unidad de la Patria. Muere en 1934, de haber vivido en las épocas inmediatamente posteriores, hubiera sufrido lo indecible. Era un liberal, que no le agradaba el desorden o el caos. Empero hubiera combatido con la República.    En sus relaciones con La iglesia, ésta pretendía que se rechazasen sus investigaciones, logros y publicaciones. Lo tenían cuasi estigmatizado, todo aquello que descubría e investigaba, lo tenían como algo demoniaco Pretendían que solo imperasen sus rezos y su falsa y pobre erudición, alzándose como emperadores culturales, en temas que desconocían por completo. Nunca fue amiga la religión de la ciencia, temían el peligro del conocimiento general del pueblo. A esto hay que sumarle, la actuación de los políticos del momento, ponían trabas a la fundación de “” escuelas libres y otorgaban medios muy precarios.
© J.M.F.N. 2023
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El presente trabajo se desarrolla en el aspecto menos conocido de Don Santiago, en su dura infancia con un padre severo y unos profesores que a juego conformaron el desarrollo del espíritu siempre inquieto de este prócer que llegó a lo más alto de la más alta torre, para beneficio de sus congéneres. Su infancia, su juventud, su ingreso en el ejército su regreso a Zaragoza e ingreso en la masonería regular, hoy la Gran Logia Masónica y Regular nº 35 lleva su nombre en su honor y memoria donde perfiló, aprendió y desarrolló todo su potencial, que lo encumbraría internacionalmente con el Premio Nobel de Medicina, al que le concedió una importancia relativa, tal era su talante, su objetivo era seguir estudiando, seguir entendiendo aquello que le inquietaba. Duro y critico consigo mismo este espartano se constituye, per sé, como elemento tectónico de la ciencia y carácter aragonés, expresado en sus facetas más humanas y científicas.   Como personaje importante, en su aniversario corren ríos de tinta, muchos de ellos falsos, o solamente enfocados a su trabajo y con muchos obstáculos para conocer su vida.  Los panegiristas aprovechan que fuese un libre-pensador para fructificar sus ideas y llevarlas al terreno de la política. Baroja y Cajal gozaban ambos de una antipatía natural que les llevó a enfrentamientos verbales por las posturas mantenidas respectivamente.          Cuando empiezan los problemas del separatismo vasco, Cajal le espeta a Baroja: "Españoles como usted merecían pudrirse al sol en Ifni". Era profundamente español, un verdadero patriota. Le dolía mucho los absurdos intentos de independencia, tanto de Cataluña o de Las Vascongadas. Todos aquellos separatismos no los acaba de asumir por irresponsables, anecdóticos y dañinos para la unidad de la Patria. Muere en 1934, de haber vivido en las épocas inmediatamente posteriores, hubiera sufrido lo indecible. Era un liberal, que no le agradaba el desorden o el caos. Empero hubiera combatido con la República.    En sus relaciones con La iglesia, ésta pretendía que se rechazasen sus investigaciones, logros y publicaciones. Lo tenían cuasi estigmatizado, todo aquello que descubría e investigaba, lo tenían como algo demoniaco Pretendían que solo imperasen sus rezos y su falsa y pobre erudición, alzándose como emperadores culturales, en temas que desconocían por completo. Nunca fue amiga la religión de la ciencia, temían el peligro del conocimiento general del pueblo. A esto hay que sumarle, la actuación de los políticos del momento, ponían trabas a la fundación de “” escuelas libres y otorgaban medios muy precarios.  D. Santiago, viene al mundo en Petilla de Aragón, navarro de Registro, pero aragonés de raíces. Siempre se sintió aragonés por los cuatros costados. Sus padres y sus antepasados también lo eran. Con dos años, sus padres regresan a Larrés, pero en poco tiempo, su progenitor obtiene la
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