matrimonio. Juana estaba enamorada de él, por lo que acepta seguir teniendo una relación de amistad, aunque ella se marcha a vivir a Zaragoza. Cuentan los amigos de ambos, que Calomarde cuando  viajaba a la capital del Ebro, siempre se quedaba en casa de Juana. Cuando esta falleció, al cabo de muchos años, le deja todo cuánto tenía, aunque, el de Villel, estaba en pleno apogeo de poder.   El gobierno entero cayó, pero Calomarde continúo en España, oponiéndose abiertamente a los franceses. Era un firme defensor de las tradiciones conservadoras y absolutistas del poder.  En las Cortes de Cádiz, mostró su rechazo a los liberales. Intentó ser diputado por Aragón sin conseguirlo. Cada vez más ultraabolutista, llegó a ser Fiscal del Tribunal Especial de las Órdenes. Poco a poco fue escalando puestos de poder. Estaba encargado por la corona de informar sobre los políticos, sobretodo, de los liberales. Era el Subsecretario de Gracia y Justicia. Pero con la llegada del Trienio Liberal, su poder se eclipsa. El Rey tuvo que jurar la Constitución y Calomarde es objeto del odio de los liberales. Lo confinaron a Pamplona, pero huyó a Madrid, donde tuvo que estar escondido hasta de sus amigos.  Cuando los Cien Mil Hijos de San Luis enviados por la Liga Monárquica europea, restaura el absolutismo, el propio Duque de Angulema que los manda, le nombra Secretario de la Regencia y Ministro de Gracia y Justicia. Parece ser que a Fernando VII, no le gustó el nombramiento, pues el de Villel, lo dominaba con sus informaciones  político-policiales.  Por entonces había dos partidos enfrentados, que se disputaban el favor del monarca, uno moderado que lo encabezaba Francisco Cea Bermúdez, y otro ultraconservador que lo dirigía, el propio Calomarde. Encargado de las reformas educativas, anula los grados universitarios, establece censura en  libros de centros laicos y religiosos, controla la ideología de los docentes, orienta los planes de estudios hacia la Teología y el Derecho y en su tenaz tradicionalismo, crea escuelas de tauromaquia y las enseñanzas primarias las basa en la religión católica, la lectura, escritura, las reglas aritméticas y reglas de ortografía. Aboga por la abolición del castigo físico. Se desenvolvía perfectamente con todo el mundo, con Fernando VII  o  con el Boticario Mayor.  Decía Benito Pérez Galdós,  en Los Cien Mil Hijos De San
© J.M.F.N. 2023
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