Luis, de su obra “Los Episodios Nacionales” que era de la mejor pasta servil que se podía conocer por aquellos tiempos. Tenía fama de ser muy adulador y se casó con la muchacha más fea del reino. Era inteligentísimo, un maestro en el arte de tratar a las personas y de sacar partido de todo. Hombre más bien agraciado y de exquisita educación de donde obtenía sus preeminencias, aunque esta última característica era más estudiada que congénita. Nunca perdió esa patina de hombre de campo, de la que tanto presumía y no por humildad.  Tenía ramificaciones policiales por todo el país. En 1827, sofoca la revuelta catalana de los Agraviados. Sus métodos para conservar la paz, eran inquisitoriales   En el conflicto sucesorio entre el Infante Carlos y su sobrina Doña Isabel, Calomarde se pone de lado del Infante, al ser un partidario acérrimo de la Ley Sálica. Conspiró activamente y consiguió que el Rey, gravemente enfermo, firmase un Decreto en el que volvía nuevamente a la Ley Sálica. Por ello la Infanta Luisa Carlota, lo abofeteó públicamente delante de toda la Corte, a lo que Calomarde respondió muy tranquilamente… manos blancas no ofenden.  Cuando el Rey mejoró, el nuevo gobierno dirigido por Cea Bermúdez, recuperó y actualizó la Pragmática de 1789, declarando nulo el anterior testamento y anunciando como heredera legítima a Isabel II.  Fue desterrado de la Corte, a sus posesiones de Teruel, al perder influencias con su obstinada obsesión, en contra de la derogación de la ley Sálica y la presión que ejerció en el monarca enfermo para conseguirlo.  Se marchó a Olba (Teruel) y de allí a Hijar, hasta el 12 de noviembre de 1832, que sale hacia Francia disfrazado de monje Bernardino, eludiendo al orden de detención que partía de gobierno que pretendía juzgar sus hechos. Intentó llegar a Roma, para ser nombrado cardenal, pero no tuvo éxito. Se dice que en sus últimos años, se dedicó a dar cobijo a los refugiados, de cualquier color político, especialmente aragoneses. Se instaló en Toulouse con escasos medios económicos, a su muerte, el gobierno francés, le rindió los máximos honores en su funeral. Su cuerpo reposa en Olba, población a la que donó unas escuelas.  Los pequeños pueblos de Peñascales y Vallehondillo, unidos hoy, toman el nombre de Calomarde, en honor de este turolense, del cercano pueblo de Villel.   Fue Académico de Honor de la zaragozana Real  Academia de Nobles y Bellas Artes de San Luis. Recibió el Toisón de Oro en 1829, la Gran Cruz de la Orden de Carlos III y la Legión de Honor. Estaba ennoblecido como Duque de Santa Isabel y Dos Sicilias. Fue el autor de Plan General de Estudios.  Sobre la mala fama de este personaje y su labor política, D. Jacinto Benavente, acuñó una frase para exagerar la mala
© J.M.F.N. 2023
Pág. anterior Pág. siguiente Francisco Tadeo Calomarde de Restacón y Arria
Inicio
Artículos
  • Históricos
  • Políticos
  • Varios
Pág. anterior
Pág. siguiente
Decía Benito Pérez Galdós,  en Los Cien Mil Hijos De San Luis, de su obra “Los Episodios Nacionales” que era de la mejor pasta servil que se podía conocer por aquellos tiempos. Tenía fama de ser muy adulador y se casó con la muchacha más fea del reino. Era inteligentísimo, un maestro en el arte de tratar a las personas y de sacar partido de todo. Hombre más bien agraciado y de exquisita educación de donde obtenía sus preeminencias, aunque esta última característica era más estudiada que congénita. Nunca perdió esa patina de hombre de campo, de la que tanto presumía y no por humildad.  Tenía ramificaciones policiales por todo el país. En 1827, sofoca la revuelta catalana de los Agraviados. Sus métodos para conservar la paz, eran inquisitoriales   En el conflicto sucesorio entre el Infante Carlos y su sobrina Doña Isabel, Calomarde se pone de lado del Infante, al ser un partidario acérrimo de la Ley Sálica. Conspiró activamente y consiguió que el Rey, gravemente enfermo, firmase un Decreto en el que volvía nuevamente a la Ley Sálica. Por ello la Infanta Luisa Carlota, lo abofeteó públicamente delante de toda la Corte, a lo que Calomarde respondió muy tranquilamente… manos blancas no ofenden.  Cuando el Rey mejoró, el nuevo gobierno dirigido por Cea Bermúdez, recuperó y actualizó la Pragmática de 1789, declarando nulo el anterior testamento y anunciando como heredera legítima a Isabel II.  Fue desterrado de la Corte, a sus posesiones de Teruel, al perder influencias con su obstinada obsesión, en contra de la derogación de la ley Sálica y la presión que ejerció en el monarca enfermo para conseguirlo.  Se marchó a Olba (Teruel) y de allí a Hijar, hasta el 12 de noviembre de 1832, que sale hacia Francia disfrazado de monje Bernardino, eludiendo al orden de detención que partía de gobierno que pretendía juzgar sus hechos. Intentó llegar a Roma, para ser nombrado cardenal, pero no tuvo éxito. Se dice que en sus últimos años, se dedicó a dar cobijo a los refugiados, de cualquier color político, especialmente aragoneses. Se instaló en Toulouse con escasos medios económicos, a su muerte, el gobierno francés, le rindió los máximos honores en su funeral. Su cuerpo reposa en Olba, población a la que donó unas escuelas.  Los pequeños pueblos de Peñascales y Vallehondillo, unidos hoy, toman el nombre de Calomarde, en honor de este turolense, del cercano pueblo de Villel.   Fue Académico de Honor de la zaragozana Real  Academia de Nobles y Bellas Artes de San Luis. Recibió el Toisón de Oro en 1829, la Gran Cruz de la Orden de Carlos III y la Legión de Honor. Estaba ennoblecido como Duque de Santa Isabel y Dos Sicilias. Fue el autor de Plan General de Estudios.
© J.M.F.N. 2023
Pág. anterior Pág. siguiente Francisco Tadeo Calomarde de Restacón y Arria
Inicio
Artículos
  • Históricos
  • Políticos
  • Varios
Pág. anterior
Pág. siguiente