En las zonas fronterizas era mas suave que en el interior, se basa en la jurisdicción y control, los señores alcanzan niveles máximos a fines del siglo XIII, aumentan las tierras de cultivo. Los diezmos (impuesto de la iglesia) aumentan, los precios crecen, la mano de obra es barata, los señores tienen muchos productos a la venta a un alto precio, a lo largo del siglo XIII, los campesinos encuentran un desarrollo de las instituciones que les favorece, el autogobierno es el mas importante, los señores prefieren dejar a un lado la cuestión para no enemistarse con la población y seguir percibiendo los pingues beneficios (en situaciones de crisis se abandonan los medios de producción que repercute en un menor percibo de ingresos) controlando las tierras, les permiten elegir a sus propios oficiales que en Aragón se denominaran Jurados. La justicia surge de los campesinos, los señores eligen a uno de los tres propuestos, se reservan el derecho de apelación y las caloñas, a lo largo del siglo XIV y en los posteriores, el campesino emigra a las ciudades que le ofrecen un mayor grado de libertad y posibilidades esto supone el abandono del campo y por ende la mengua en el percibo de rentas por parte de los señores que elevaran protestas para impedir esta inmigración, cediendo parcelas de poder incontestables hasta entonces, se aliviara la presión señorial sobre el campesino. CONCLUSIONES La historia de Longares tras la conquista a los musulmanes aparece vinculada a los obispos de Zaragoza y a la propia ciudad, en 1127 pertenecía ya a aquellos que concedieron el dominio útil a los prebostes de la Seo zaragozana (es una de las dignidades del cabildo catedralicio)
en 1154. De entonces arranca la pintoresca vinculación de Longares con el Puente de Piedra de Zaragoza, pues, Alfonso II confió a dichos prebostes las obras de reparación en 1188. Sin embargo, se acentuaba la influencia del Concejo de Zaragoza, comenzando por la identidad de sus escudos (león rampante) y con el otorgamiento de la Carta de Población en 1305, indicando claramente que: el lugar de Longares pertenecient al Puent Mayor de la dita ciudat, sea bien poblado. Muy satisfechos debieron quedar los vecinos de Longares ante este descarnado señor, pues Pedro IV les concedió franquicias de impuesto con el ganado. En 1429 cuando al ciudad de Zaragoza les exige una fuerte contribución para terminar las obras del puente que desde entonces adquirió su estructura actual, esta medida no fue del gusto de los longarinos, como quedó dicho más arriba esta dependencia tributaria finalizaría en 1688. Zaragoza a 10 de junio de 2001
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