de excluirlos de los cargos públicos, como se hizo costumbre durante el siglo XIII (¿paleonazismo?). De nuevo la sacrosanta iglesia, haciendo gala de su nefasta interpretación que emplean sus representantes con espurias y particulares aplicaciones sobre un supuesto dios bondadoso, justo y protector que ya desde nuestros orígenes nos condena a matarnos unos a otros y comernos a otros seres vivos para perpetuar este impuro y mutado género, al que llaman humano. Con esta plantilla de dioses a su favor Jolánt no debía tener problemas.  Empecemos por la primera incongruencia, la nuncupatio o el aliquid nomine (denominar por el nombre propio a las personas). Yole que es así con cuyo nombre fue bautizada en honor a su madre y así se recoge expresamente en los documentos de la época, también llamada Audreua (4) en honor a su padre, aparece inopinadamente como Violante solo en el territorio «catalán» (5) [sic] atribución en el mejor de los casos que obedece a un desliz verbal, como apunta Freud en sus «Actos Fallidos» en cuya clasificación consta el llamar a una persona por el nombre de otra. Los actos fallidos son aquellos en los que algún mecanismo físico experimenta un fallo evidente. Según Freud se rigen por dos principios: el primero es que tienen sentido y el segundo que al ser actos psíquicos tienen una intención. Son en realidad pequeños síntomas de problemas psíquicos que se manifiestan en personas mentalmente sanas.  Las personas que cometen estos actos no les encuentran sentido, y los achacan a una falta de atención o equivocación involuntaria, pero en realidad corresponden a motivaciones firmemente arraigadas en el inconsciente. En definitiva, desde el punto de vista del psicoanálisis, el acto fallido es un acto psíquico completo, intencionado, dado el carácter de sus inventores se les puede adjudicar sin rubor algunas ciertas patologías dignas de estudio a tenor de la definición del padre del Psicoanálisis, así que yo haré referencia en exclusiva a su nombre de pila como Yole, lo de Violante quedará como algo anecdótico y fuera de contexto.  De la reina de nombre transmutado, se sabe poco o muy poco que sea fiable sobre ella, lo único viene de la mano del Próspero Bofarull, militante del primer periodo renacentista catalán (?). Sujeto tildado justamente de manipulador, destructor tergiversador entre otros adornos por su impecable trabajo en el ACA, durante y después de su paso por el mismo.  No se tiene con certeza el año de su nacimiento, se cree que pudo ser en 1219 en Ciudad Alba. Otros historiadores datan y ubican el nacimiento de Jolánt de Hungría, (Magyarországi Jolánt), en Estrigonia (Hungría), aproximadamente en 1215, acabando supuestamente sus días en Huesca en octubre de 1251. Hija del rey Andrés II de Hungría, y hermana por parte de padre, de Santa Isabel de Hungría, que tantos milagros se le atribuyen en Alemania. Recibió una estricta educación francesa, de su madre Yolanda de Courtenay. Con apenas 13 años, (1228) se arregló su matrimonio con el rey de Aragón. El viaje hasta Barcelona duró más de dos meses. No hay constancia de donde se vieron por primera vez, ni donde la recibió Jaime. La boda se celebró en la fecha antes mencionada, en la catedral de Barcelona, casi inmediatamente después de llegar a la ciudad. Este dato lo aportan varios autores de prestigio. Para
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Violante de Hungría
puntualmente las demandas papales de marcar a los judíos y de excluirlos de los cargos públicos, como se hizo costumbre durante el siglo XIII (¿paleonazismo?). De nuevo la sacrosanta iglesia, haciendo gala de su nefasta interpretación que emplean sus representantes con espurias y particulares aplicaciones sobre un supuesto dios bondadoso, justo y protector que ya desde nuestros orígenes nos condena a matarnos unos a otros y comernos a otros seres vivos para perpetuar este impuro y mutado género, al que llaman humano. Con esta plantilla de dioses a su favor Jolánt no debía tener problemas.  Empecemos por la primera incongruencia, la nuncupatio o el aliquid nomine (denominar por el nombre propio a las personas). Yole que es así con cuyo nombre fue bautizada en honor a su madre y así se recoge expresamente en los documentos de la época, también llamada Audreua (4) en honor a su padre, aparece inopinadamente como Violante solo en el territorio «catalán» (5) [sic] atribución en el mejor de los casos que obedece a un desliz verbal, como apunta Freud en sus «Actos Fallidos» en cuya clasificación consta el llamar a una persona por el nombre de otra. Los actos fallidos son aquellos en los que algún mecanismo físico experimenta un fallo evidente. Según Freud se rigen por dos principios: el primero es que tienen sentido y el segundo que al ser actos psíquicos tienen una intención. Son en realidad pequeños síntomas de problemas psíquicos que se manifiestan en personas mentalmente sanas.  Las personas que cometen estos actos no les encuentran sentido, y los achacan a una falta de atención o equivocación involuntaria, pero en realidad corresponden a motivaciones firmemente arraigadas en el inconsciente. En definitiva, desde el punto de vista del psicoanálisis, el acto fallido es un acto psíquico completo, intencionado, dado el carácter de sus inventores se les puede adjudicar sin rubor algunas ciertas patologías dignas de estudio a tenor de la definición del padre del Psicoanálisis, así que yo haré referencia en exclusiva a su nombre de pila como Yole, lo de Violante quedará como algo anecdótico y fuera de contexto.  De la reina de nombre transmutado, se sabe poco o muy poco que sea fiable sobre ella, lo único viene de la mano del Próspero Bofarull, militante del primer periodo renacentista catalán (?). Sujeto tildado justamente de manipulador, destructor tergiversador entre otros adornos por su impecable trabajo en el ACA, durante y después de su paso por el mismo.  No se tiene con certeza el año de su nacimiento, se cree que pudo ser en 1219 en Ciudad Alba. Otros historiadores datan y ubican el nacimiento de Jolánt de Hungría, (Magyarországi Jolánt), en Estrigonia (Hungría), aproximadamente en 1215, acabando supuestamente sus días en Huesca en octubre de 1251. Hija del rey Andrés II de Hungría, y hermana por parte de padre, de Santa Isabel de Hungría, que tantos milagros se le atribuyen en Alemania. Recibió una estricta educación francesa, de su madre Yolanda de Courtenay. Con apenas 13 años, (1228) se arregló su matrimonio con el rey de Aragón. El viaje hasta Barcelona duró más de dos meses. No hay constancia de donde se vieron por primera vez, ni donde la recibió Jaime. La boda se celebró en la fecha antes mencionada, en la catedral de
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