Item in vestibus filii nutrice sexdecim solidos, et fuit tantum unam pennam. Item in vestibus duorum hominum de cuzina, quinquaginta duos solidos et medium. Item in vestibus filii nostri nonaginta octo solidos. Item in vestibus filie de na Jacometa, septuaginta duos solidos. Item in vestibus Geraldi, nuncii Bartolomei, quadraginta sex solidos. Et sic est summa  omnium dictarum vestium tria  mille et quadringentos  octuaginta quinque solidos et novem denarios et obolo Barchinone, quos tibi debere confitemur. Et assignamus eos tibi et cui volueris  habendos aplenarie recuperandos in  omnibus exitibus, redditibus ac proventibus bajulie Barchinone et aliarum bajuliarum ad eandem pertinente vel saltim solvere que hora volueritis. Datum Gerunde decimo kalendas marcii anno Domini .Mº.CCº. quadragesimo. Sig+num  Radulphi  Lemosini,  illustris  domine  regine  Aragonum  dicti  quondam  Datos tomados de archivo virtual de Jaime I de Castellón, ejem, ejem, ejem.  Esta reina, a diferencia, de la época, compartía de forma más que interesada las preocupaciones de su esposo, iba con él a la guerra y tomaba decisiones en su ausencia. Esta no lo dejaba ni a sol ni a sombra, sabiendo su condición de obseso, no quería correr el riesgo de Leonor, conocedora de su debilidad por las faldas y el consiguiente peligro de su alejamiento en favor de la Vidaure, siempre atenta. Sabedora de esa peculiaridad, supo sacar buen provecho de ella, aliada por la siempre mano negra financiera y comercial barcelonesa; en manos de ambos, Jaime, no era otra cosa que un muñeco de trapo que se «realizaba» como rey fuera de las alcobas y los prestamistas. De esas alcobas de legítimos tálamos, surgió reinos, condados, y señoríos titulados para su progenie. En quince años, tuvo 9 hijos, trayéndolos al mundo, en ocasiones en tiendas. Se dice que el monarca disfrutaba mucho de la compañía de su mujer. Según la crónica Real, había entre ellos muestras de cariño, se mostraban muy alegres y el rey comía siempre que podía con su esposa, en sus aposentos.  Ante la espinosa relación de su esposo con el poderoso noble Don Blasco de Alagón, conquistador de Morella, para apaciguar tensiones que a ella no le convenía, devuelve las dehesas que su marido se había reservado cuando se vio obligado a ceder al de Alagón, la vitalicia gobernación de la ciudad y su entorno, intentando paliar el acto de vileza con el cual sustrajo con malas artes a Don Blasco, la plaza legítimamente ganada. Días antes le concedía por escrito, la propiedad de todo lo que le pudiera conquistar a los moros, pero de nuevo una traición en esta ocasión de un vasallo del de Alagón, llamado Hernando Diez de Aux, felón al uso, dio motivos para demostrar quién era realmente el que en mala hora ciñó corona. Estas ratas sobreviven en cualquier situación, un rey, un buen rey, lo hubiera ejecutado al instante…Jaime, no, al fin y al cabo, ambos, eran de la misma ralea.
© J.M.F.N. 2023
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Violante de Hungría
Item in vestibus Bartolomei centum quinquaginta solidos. Item in vestibus Ademarii, centum quinquaginta solidos. Item in vestibus filii nutrice sexdecim solidos, et fuit tantum unam pennam. Item in vestibus duorum hominum de cuzina, quinquaginta duos solidos et medium. Item in vestibus filii nostri nonaginta octo solidos. Item in vestibus filie de na Jacometa, septuaginta duos solidos. Item in vestibus Geraldi, nuncii Bartolomei, quadraginta sex solidos. Et sic est summa  omnium dictarum vestium tria  mille et quadringentos  octuaginta quinque solidos et novem denarios et obolo Barchinone, quos tibi debere confitemur. Et assignamus eos tibi et cui volueris  habendos aplenarie recuperandos in  omnibus exitibus, redditibus ac proventibus bajulie Barchinone et aliarum bajuliarum ad eandem pertinente vel saltim solvere que hora volueritis. Datum Gerunde decimo kalendas marcii anno Domini .Mº.CCº. quadragesimo. Sig+num  Radulphi  Lemosini,  illustris  domine  regine  Aragonum  dicti  quondam  Datos tomados de archivo virtual de Jaime I de Castellón, ejem, ejem, ejem.  Esta reina, a diferencia, de la época, compartía de forma más que interesada las preocupaciones de su esposo, iba con él a la guerra y tomaba decisiones en su ausencia. Esta no lo dejaba ni a sol ni a sombra, sabiendo su condición de obseso, no quería correr el riesgo de Leonor, conocedora de su debilidad por las faldas y el consiguiente peligro de su alejamiento en favor de la Vidaure, siempre atenta. Sabedora de esa peculiaridad, supo sacar buen provecho de ella, aliada por la siempre mano negra financiera y comercial barcelonesa; en manos de ambos, Jaime, no era otra cosa que un muñeco de trapo que se «realizaba» como rey fuera de las alcobas y los prestamistas. De esas alcobas de legítimos tálamos, surgió reinos, condados, y señoríos titulados para su progenie. En quince años, tuvo 9 hijos, trayéndolos al mundo, en ocasiones en tiendas. Se dice que el monarca disfrutaba mucho de la compañía de su mujer. Según la crónica Real, había entre ellos muestras de cariño, se mostraban muy alegres y el rey comía siempre que podía con su esposa, en sus aposentos.  Ante la espinosa relación de su esposo con el poderoso noble Don Blasco de Alagón, conquistador de Morella, para apaciguar tensiones que a ella no le convenía, devuelve las dehesas que su marido se había reservado cuando se vio obligado a ceder al de Alagón, la vitalicia gobernación de la ciudad y su entorno, intentando paliar el acto de vileza con el cual sustrajo con malas artes a Don Blasco, la plaza legítimamente ganada. Días antes le concedía por escrito, la propiedad de todo lo que le pudiera conquistar a los moros, pero de nuevo una traición en esta ocasión de un vasallo del de Alagón, llamado Hernando Diez de Aux, felón al uso, dio motivos para demostrar quién era realmente el que en mala hora ciñó corona. Estas ratas sobreviven en cualquier situación, un rey, un buen rey, lo hubiera ejecutado al instante…Jaime, no, al fin y al cabo, ambos, eran de la misma
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