iniciando el traslado de los archivos, sede y todo lo que correspondía a éste, a la ciudad de Barcelona, desde donde a partir de entonces, todo lo relacionado al reino y sus múltiples posesiones se gestionaba desde allí por los oligarcas barceloneses, que mantenían al uso de la centuria a los mequetrefes posteriores, a pesar de todo, seguían viniendo a Zaragoza a coronarse de lo contrario no lo hubieran sido nunca. La separación definitiva del reino y el condado en dos entidades con derecho propio y Cortes diferentes después de llevar casi cien años inserto en el reino, destruyendo el sistema patrimonial que había heredado y debía mantener para su sucesor. La expansión territorial con creación de reinos vacíos que nunca dispusieron de un rey propio como Mallorca y Valencia, lo único que deseaba era no ser controlado por fueros como el aragonés que limitaba su poder, acabó con las aspiraciones del reino en beneficio de sus amos, lo convierten en un ser despreciable para Aragón.  Es a partir de entonces cuando el Consejo tras las repetidas e insistentes reclamaciones aragonesas da el carpetazo al estilo de su amo, como no podía ser de otra manera y redacta los Fueros a su modo en claro desprecio y temor al reino, pues la inmensa mayoría de las ciudades importantes estaban a Fueros de Aragón (Furs d´Arago en lengua vernácula). El rechazo unánime hizo que a la jura de los Furs no asistiera ninguna de las ciudades más importantes de fuero aragonés: Morella, Vinaroz, Burriana, Játiva, Segorbe… que lo mantuvo hasta más o menos el 1995, por no hablar de Silla, etc., declinaron la invitación del rey por hallarla a contrafuero quedando establecida la nueva norma para todo el nuevo reino, en las definitivas Cortes de 1271, realmente Jaime temía y despreciaba su cuna, los hombres libres de estas tierras suponían un peligro para este impropio, nunca unas sábanas dieron tanto fruto.  La sola inclusión del vocablo catalanes (según Miedes) ya define y recrea claramente la manipulación documental, pues ayer y hoy, es imposible usar una palabra para definir un concepto que todavía no existe, máxime cuando tanto territorial como jurídicamente había pasado a engrosar títulos y propiedades del obolorio aragonés y, por ende, ya no existía como tal ente, a menos que, naturalmente, este personaje tuviese visiones sibilinas. «Cataluña» es un invento ex novo que para nada se rastrea en esa época, cuando consta en documentos de este rey, son manipulaciones ciertas reconocidas recientemente con la excusa de aclaraciones a indoctos, es un anacronismo que afea a los profesionales que lo usan para esas fechas, con su uso muestran su espesa ignorancia. Según los estudios actuales la presencia del condado barcelonés en la conquista fue ínfima, contando los muevesillas que siempre acompañan al rey.  Creo recordar que en la Edad Media y en territorio francés, aunque con incursiones en el peninsular hubo una región que se denominaba así, Guiayna (la actual Aquitania) aún más situada en el norte de las vascongadas con apoderamiento de las tierras de esa cultura en el país vecino esta Guiayna recreaba su capital en Burdeos. Los lingüistas, los más aceptables, dicen que incluso se extendía por el Languedoc, (Limoges, Perigord, Gascuña,) es una lengua
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Violante de Hungría
hacia los deseos de Yole y la tranquilidad del badulaque que en breve tiempo procedió a desmantelar la capital del reino iniciando el traslado de los archivos, sede y todo lo que correspondía a éste, a la ciudad de Barcelona, desde donde a partir de entonces, todo lo relacionado al reino y sus múltiples posesiones se gestionaba desde allí por los oligarcas barceloneses, que mantenían al uso de la centuria a los mequetrefes posteriores, a pesar de todo, seguían viniendo a Zaragoza a coronarse de lo contrario no lo hubieran sido nunca. La separación definitiva del reino y el condado en dos entidades con derecho propio y Cortes diferentes después de llevar casi cien años inserto en el reino, destruyendo el sistema patrimonial que había heredado y debía mantener para su sucesor. La expansión territorial con creación de reinos vacíos que nunca dispusieron de un rey propio como Mallorca y Valencia, lo único que deseaba era no ser controlado por fueros como el aragonés que limitaba su poder, acabó con las aspiraciones del reino en beneficio de sus amos, lo convierten en un ser despreciable para Aragón.  Es a partir de entonces cuando el Consejo tras las repetidas e insistentes reclamaciones aragonesas da el carpetazo al estilo de su amo, como no podía ser de otra manera y redacta los Fueros a su modo en claro desprecio y temor al reino, pues la inmensa mayoría de las ciudades importantes estaban a Fueros de Aragón (Furs d´Arago en lengua vernácula). El rechazo unánime hizo que a la jura de los Furs no asistiera ninguna de las ciudades más importantes de fuero aragonés: Morella, Vinaroz, Burriana, Játiva, Segorbe… que lo mantuvo hasta más o menos el 1995, por no hablar de Silla, etc., declinaron la invitación del rey por hallarla a contrafuero quedando establecida la nueva norma para todo el nuevo reino, en las definitivas Cortes de 1271, realmente Jaime temía y despreciaba su cuna, los hombres libres de estas tierras suponían un peligro para este impropio, nunca unas sábanas dieron tanto fruto.  La sola inclusión del vocablo catalanes (según Miedes) ya define y recrea claramente la manipulación documental, pues ayer y hoy, es imposible usar una palabra para definir un concepto que todavía no existe, máxime cuando tanto territorial como jurídicamente había pasado a engrosar títulos y propiedades del obolorio aragonés y, por ende, ya no existía como tal ente, a menos que, naturalmente, este personaje tuviese visiones sibilinas. «Cataluña» es un invento ex novo que para nada se rastrea en esa época, cuando consta en documentos de este rey, son manipulaciones ciertas reconocidas recientemente con la excusa de aclaraciones a indoctos, es un anacronismo que afea a los profesionales que lo usan para esas fechas, con su uso muestran su espesa ignorancia. Según los estudios actuales la presencia del condado barcelonés en la conquista fue ínfima, contando los muevesillas que siempre acompañan al rey.  Creo recordar que en la Edad Media y en territorio francés, aunque con incursiones en el peninsular hubo una región que se denominaba así, Guiayna (la actual Aquitania) aún más situada en el norte de las vascongadas con apoderamiento de las tierras de esa cultura en el país vecino esta Guiayna recreaba su capital en Burdeos. Los lingüistas,
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