occitana con límites bien definidos que nunca sobrepasaron las tierras pirenaicas de Aragón, nunca llegaron a los condados de la marca en su medio y extremo oriental y supone el origen del aragonés en cuanto a lengua y etnia se refiere, el Patués y tal vez el Aranés, sea una reminiscencia que queda de él. Este territorio bajo la égida de Inglaterra sufrió los avatares históricos que esa unión les deparó, siendo actualmente un concepto con heredades, pero que no existe ni jurídica, ni territorialmente ni tan siquiera como sociedad unificada.   Veamos que dicen algunos profesionales de este territorio:  José Luis Orella Unzúe (9) pone en boca de Garibay la concordancia que existe entre Guipúzcoa y Guiayna, que considera el mismo territorio y lengua, a un lado y otro de los Pirineos solo separado por el río Bidasoa. Estas afirmaciones decimonónicas no son compartidas en la actualidad por Luis Michelena, siguiendo Azcue, empero, transcribiendo un párrafo del magnífico trabajo de Santiago Leoné Puncel (10), nos ilustra sobre el término etimológico, geográfico y cultural: Sin embargo, no puede decirse que ninguno de los dos participe del cantabrismo, que se estaría elaborando precisamente en esos comienzos del siglo XVI. Koldo Larrañaga distingue, muy acertadamente a mi entender, entre la mera identificación de Navarra con Cantabria o la mención de cántabros en su territorio (que encontramos ya en el siglo XII) y el cantabrismo (véase LARRAÑAGA, K, Cantabrismo, p. 12). GÓNGORA Y TORREBLANCA, Historia apologética, lib. III, cap. I, f. 43v, cita un Eudón, duque de Cantabria, al que SANDOVAL, Catálogo, f. 17r, hace duque de «Guiayna», es decir, de Guyena o Aquitania. Quizá habría que entender, cuando Alvear y Ávalos de la Piscina hablan de cántabros o de los duques de Cantabria, que se están refiriendo a los godos del sur de Francia y, por tanto, reforzando el esquema goticista en el que escriben sus textos. Hacer a García Jiménez duque de Cantabria y godo, como hace Ávalos de la Piscina, sería una especie de pleonasmo, ambos términos se reforzarían mutuamente. Para mayor abundamiento, si cabe,
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Violante de Hungría
los más aceptables, dicen que incluso se extendía por el Languedoc, (Limoges, Perigord, Gascuña,) es una lengua occitana con límites bien definidos que nunca sobrepasaron las tierras pirenaicas de Aragón, nunca llegaron a los condados de la marca en su medio y extremo oriental y supone el origen del aragonés en cuanto a lengua y etnia se refiere, el Patués y tal vez el Aranés, sea una reminiscencia que queda de él. Este territorio bajo la égida de Inglaterra sufrió los avatares históricos que esa unión les deparó, siendo actualmente un concepto con heredades, pero que no existe ni jurídica, ni territorialmente ni tan siquiera como sociedad unificada.   Veamos que dicen algunos profesionales de este territorio:  José Luis Orella Unzúe (9) pone en boca de Garibay la concordancia que existe entre Guipúzcoa y Guiayna, que considera el mismo territorio y lengua, a un lado y otro de los Pirineos solo separado por el río Bidasoa. Estas afirmaciones decimonónicas no son compartidas en la actualidad por Luis Michelena, siguiendo Azcue, empero, transcribiendo un párrafo del magnífico trabajo de Santiago Leoné Puncel (10), nos ilustra sobre el término etimológico, geográfico y cultural: Sin embargo, no puede decirse que ninguno de los dos participe del cantabrismo, que se estaría elaborando precisamente en esos comienzos del siglo XVI. Koldo Larrañaga distingue, muy acertadamente a mi entender, entre la mera identificación de Navarra con Cantabria o la mención de cántabros en su territorio (que encontramos ya en el siglo XII) y el cantabrismo (véase LARRAÑAGA, K, Cantabrismo, p. 12). GÓNGORA Y TORREBLANCA, Historia apologética, lib. III, cap. I, f. 43v, cita un Eudón, duque de Cantabria, al que SANDOVAL, Catálogo, f. 17r, hace duque de «Guiayna», es decir, de Guyena o Aquitania. Quizá habría que entender, cuando Alvear y Ávalos de la Piscina hablan de cántabros o de los duques de Cantabria, que se están refiriendo a los godos del sur de Francia y, por tanto, reforzando el esquema goticista en el que escriben sus textos. Hacer a García Jiménez duque de Cantabria y godo, como hace Ávalos de la Piscina, sería una especie de pleonasmo, ambos términos se
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