abocó al reino a la destrucción, así pasó con Fernando II de Aragón último rey español, su grandeza habla por sí solo…pero como vengo diciendo estas son otras historias.  Yolanda tenía un gran poder sobre Jaime, sacado de entre las sábanas. A ella se le debe, que Valencia no fuese entregada después de la batalla a sus hombres, como era normal hacer, conquistadores aragoneses y a las órdenes militares que tanto apoyo le dieron. Otorgó una corona para cada uno de sus hijos, desgajando el reino con el beneplácito de su marido. Yolanda actúa y debe hacerlo bien y rápido; por un lado, está el hijo de Leonor legítimo heredero del reino y de obolorio, así como las tierras de acapto, por otro están los de Teresa Gil de Vidaure a pesar de hallarse en segundo plano, después del varapalo del Gregorio, continua con sus escarceos a pesar del matrimonio de su amado, prueba de ello es el nacimiento de sus dos hijos en pleno matrimonio de Jaime y Yolanda. El peligro que percibía la reina no era banal, se trataba ni más ni menos que de la supervivencia de sus hijos como legítimos que eran del rey, de ahí que, mi crítica hacia su persona deba ser amortiguada, pues cumplía con su deber de madre y…eso es lo más grande del universo, no hay nada ni tan siquiera los miles de dioses que encandilan a los humanos se pueda comparar con ellas.  Así que veía que los suyos se quedaban sin un palmo de tierra y muchos de narices, puso en marcha sus armas y maquinaria femenina para dotar a su prole de reinos, y señoríos bastantes, aunque para ello supusiera partir el patrimonio en favor de sus vástagos y en claro detrimento de los «otros», sin importarle que esa situación provocase como así fue inestabilidades y conflictos armados entre padre e hijo, que más tarde también Pedro el mayor de Yole, los tuvo por la misma razón, creando una situación agónica e insostenible que desmembrada y debilitaba el reino. La única solución para evitar esto, la supresión del elemento que provocaba esa inestabilidad, el elemento débil naturalmente y en este caso, quién más que Alfonso, en ocasiones hay que tomar decisiones que no gustan…pero que son necesarias y así lo debió entender Yolanda.  Según Miedes ante la ofensiva iniciada por la Vidaure en recuperación de sus derechos tras la muerte de Gregorio como consecuencia del nuevo Papa más abierto y justo que el anterior, y su puesta en favor de la reclamante desaparece el peligro real que Teresa Gil de Vidaure previó cuando se retiró discretamente de la escena, momento en el cual renueva sus justas reclamaciones, esta vez el Papa Urbano IV, sí la oyó, el anterior ya estaba en su paraíso y obligó al felón a reconocerla como esposa y a su prole como propia, dotándoles de señoríos. Jaime (el de Exerica) el primogénito y heredero ya no podía aspirar a sus legítimas aspiraciones, si es que alguna vez las tuvo, por estar ya el reino y poderes entregados a sus entonces legítimos herederos que habían sido jurados como herederos con anterioridad. Tras la aparente y oportuna «muerte» de la reina Yolanda, tan de improviso como su testamento de Huesca. Pedro accede al trono y es coronado en Zaragoza el 17/11/1276, una de sus primeras medidas es cancelar el vasallaje con el papado que desde su abuelo Pedro II se mantenía sobre el reino, tal vez
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Violante de Hungría
España, la desaparición de su último rey aragonés Alfonso I, abocó al reino a la destrucción, así pasó con Fernando II de Aragón último rey español, su grandeza habla por sí solo…pero como vengo diciendo estas son otras historias.  Yolanda tenía un gran poder sobre Jaime, sacado de entre las sábanas. A ella se le debe, que Valencia no fuese entregada después de la batalla a sus hombres, como era normal hacer, conquistadores aragoneses y a las órdenes militares que tanto apoyo le dieron. Otorgó una corona para cada uno de sus hijos, desgajando el reino con el beneplácito de su marido. Yolanda actúa y debe hacerlo bien y rápido; por un lado, está el hijo de Leonor legítimo heredero del reino y de obolorio, así como las tierras de acapto, por otro están los de Teresa Gil de Vidaure a pesar de hallarse en segundo plano, después del varapalo del Gregorio, continua con sus escarceos a pesar del matrimonio de su amado, prueba de ello es el nacimiento de sus dos hijos en pleno matrimonio de Jaime y Yolanda. El peligro que percibía la reina no era banal, se trataba ni más ni menos que de la supervivencia de sus hijos como legítimos que eran del rey, de ahí que, mi crítica hacia su persona deba ser amortiguada, pues cumplía con su deber de madre y…eso es lo más grande del universo, no hay nada ni tan siquiera los miles de dioses que encandilan a los humanos se pueda comparar con ellas.  Así que veía que los suyos se quedaban sin un palmo de tierra y muchos de narices, puso en marcha sus armas y maquinaria femenina para dotar a su prole de reinos, y señoríos bastantes, aunque para ello supusiera partir el patrimonio en favor de sus vástagos y en claro detrimento de los «otros», sin importarle que esa situación provocase como así fue inestabilidades y conflictos armados entre padre e hijo, que más tarde también Pedro el mayor de Yole, los tuvo por la misma razón, creando una situación agónica e insostenible que desmembrada y debilitaba el reino. La única solución para evitar esto, la supresión del elemento que provocaba esa inestabilidad, el elemento débil naturalmente y en este caso, quién más que Alfonso, en ocasiones hay que tomar decisiones que no gustan…pero que son necesarias y así lo debió entender Yolanda.  Según Miedes ante la ofensiva iniciada por la Vidaure en recuperación de sus derechos tras la muerte de Gregorio como consecuencia del nuevo Papa más abierto y justo que el anterior, y su puesta en favor de la reclamante desaparece el peligro real que Teresa Gil de Vidaure previó cuando se retiró discretamente de la escena, momento en el cual renueva sus justas reclamaciones, esta vez el Papa Urbano IV, sí la oyó, el anterior ya estaba en su paraíso y obligó al felón a reconocerla como esposa y a su prole como propia, dotándoles de señoríos. Jaime (el de Exerica) el primogénito y heredero ya no podía aspirar a sus legítimas aspiraciones, si es que alguna vez las tuvo, por estar ya el reino y poderes entregados a sus entonces legítimos herederos que habían sido jurados como herederos con anterioridad. Tras la aparente y oportuna «muerte» de la reina Yolanda, tan de improviso como su testamento de Huesca. Pedro accede al trono y es coronado en Zaragoza el 17/11/1276, una de sus primeras medidas es cancelar el vasallaje con el papado que
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