© J.M.F.N. 2023
Pág. anterior Pág. siguiente su bandera es un cuartel del escudo aragonés, pero que ellos interpretan como propio, teniendo allí destacados seres, que dicen ser lo que no existe, dando clases de un alegalmente atribuido idioma catalán.   Esto que lejos de lo anecdótico es sumamente peligroso, pues engañan a los ciudadanos, pero que mantenida en el tiempo puede llegar a plantearse la cuestión de la verosimilitud, hace que se apropien de reinos, reyes, tierras, modos y usos, que no se hallan en las actuales fronteras de la catalonia, por otra parte, castellanos.  Sí, curiosamente llevan implícito en su esencia, aquello que tanto odian ¡el CASTELLANO! Es como la espada de Damocles, de la que nunca podrán zafarse. Cast-lands es una expresión occitana cuya traducción literal es «tierra de castillos o moradores de castillos» como se les denominaba a estos jefes de tribu y lideres de clanes familiares que conformaron la Marca Hispánica.   En principio moraban donde siempre lo habían hecho en las opidas, construidos de madera y troncos que les servían de protección y refugio, más tarde empezarían a emplearse materiales más sólidos, ya en época carolingia con la creación de la frontera de ahí la denominación de cast-lands. Eran designaciones definitorias que nos hablan de la inestabilidad social que conllevaba la insegura y alarmante vida que llevaban, cuatreros, ladrones, saqueadores, delincuentes, en suma, eran aquellos que usaban de la violencia y la fuerza para su propia subsistencia que de otra manera no podían conseguir. Ayer como hoy, es ley de vida, sus tierras no aptas para el cultivo ni para sostener una ganadería efectiva, presionados a vivir en lo más intrincado de las montañas por la presencia musulmana, se dedicaban como sus homólogos de otros lugares a proveerse de lo necesario para subsistir en una zona de inestabilidad. Es ahí donde aprovecha el galo para crear una barrera entre los musulmanes y sus posesiones.  Uno de los más famosos de la misma categoría histórica que el Belloso, fue Otger Cataló  para este sector absurdo de independentismo catalán, es otro hito de su anacrónica y falsa historia. Otro símbolo la señera, hoy ya demostrada suficientemente su procedencia, aunque ya se había hecho en el pasado, de ahí que ahora la estelada se haya con un nuevo aparejo ex novo de la ridiculez colectiva. Otro de sus mitos el 11 de septiembre, cuando Barcelona resiste defendiendo al candidato austriaco al trono de España, naturalmente tergiversados y adaptados hasta lo demencial, prostituida en todo su actual desarrollo. Sus defensores entre otros, los menos, eran catalanes, sucede lo mismo en Zaragoza y la mal llamada Guerra de la Independencia, el eslogan «a Zaragoza la defiende su gente» que tantas críticas ha recibido, entre ellas las mías, por faltar a la verdad, es otra muestra de la necesidad de realzar lo que nunca hubo.
Critica a un artículo poco afortunado
© J.M.F.N. 2023
Pág. anterior Pág. siguiente llevado a afianzar proyectos díscolos como en Cerdeña, donde su bandera es un cuartel del escudo aragonés, pero que ellos interpretan como propio, teniendo allí destacados seres, que dicen ser lo que no existe, dando clases de un alegalmente atribuido idioma catalán.   Esto que lejos de lo anecdótico es sumamente peligroso, pues engañan a los ciudadanos, pero que mantenida en el tiempo puede llegar a plantearse la cuestión de la verosimilitud, hace que se apropien de reinos, reyes, tierras, modos y usos, que no se hallan en las actuales fronteras de la catalonia, por otra parte, castellanos.  Sí, curiosamente llevan implícito en su esencia, aquello que tanto odian ¡el CASTELLANO! Es como la espada de Damocles, de la que nunca podrán zafarse. Cast-lands es una expresión occitana cuya traducción literal es «tierra de castillos o moradores de castillos» como se les denominaba a estos jefes de tribu y lideres de clanes familiares que conformaron la Marca Hispánica.   En principio moraban donde siempre lo habían hecho en las opidas, construidos de madera y troncos que les servían de protección y refugio, más tarde empezarían a emplearse materiales más sólidos, ya en época carolingia con la creación de la frontera de ahí la denominación de cast-lands. Eran designaciones definitorias que nos hablan de la inestabilidad social que conllevaba la insegura y alarmante vida que llevaban, cuatreros, ladrones, saqueadores, delincuentes, en suma, eran aquellos que usaban de la violencia y la fuerza para su propia subsistencia que de otra manera no podían conseguir. Ayer como hoy, es ley de vida, sus tierras no aptas para el cultivo ni para sostener una ganadería efectiva, presionados a vivir en lo más intrincado de las montañas por la presencia musulmana, se dedicaban como sus homólogos de otros lugares a proveerse de lo necesario para subsistir en una zona de inestabilidad. Es ahí donde aprovecha el galo para crear una barrera entre los musulmanes y sus posesiones.  Uno de los más famosos de la misma categoría histórica que el Belloso, fue Otger Cataló  para este sector absurdo de independentismo catalán, es otro hito de su anacrónica y falsa historia. Otro símbolo la señera, hoy ya demostrada suficientemente su procedencia, aunque ya se había hecho en el pasado, de ahí que ahora la estelada se haya con un nuevo aparejo ex novo de la ridiculez colectiva. Otro de sus mitos el 11 de septiembre, cuando Barcelona resiste defendiendo al candidato austriaco al trono de España, naturalmente tergiversados y adaptados hasta lo demencial, prostituida en todo su actual desarrollo. Sus defensores entre otros, los menos, eran catalanes, sucede lo mismo en Zaragoza y la mal llamada Guerra de la Independencia, el eslogan «a Zaragoza la defiende su gente» que tantas críticas ha recibido, entre ellas las mías, por faltar a la verdad, es otra muestra de la necesidad de realzar lo que nunca hubo.
Critica a un artículo poco afortunado