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Génesis del Reino D'Aragó
una estructura jurídica política y administrativa propia, cuyos límites fija desde el rio Ulldecona hasta el paso de Biar y desde Albentosa y Requena hasta el Mediterráneo. Desde 1280 a 1350 se fueron integrando en el Condado de Barcelona y se situó la frontera en el curso del río Algás. Perdiendo de nuevo, otra faja de terreno que abarca la comarca de La Terra Alta y los Ports, cuya capital Gandesa, junto con toda la zona, incluida Tortosa, aún recuerdan su pasado aragonés en su folklore, usos y costumbres. Con esta nueva sustracción, Aragón quedó configurado definitivamente como un reino interior, sin la necesaria salida al mar.  La nobleza aragonesa claramente disgustada por el hecho, pues se tenía por costumbre el repartimiento de lo acapto entre las caballerías que hubiesen participado en su conquista, fue caldo de cultivo para que años más tarde con el traicionero Pedro IV, provocara éste una guerra civil, bajo la sospecha de la inquina oligarquía barcelonesa siempre alerta contra cualquier tipo de expansión del reino. Empero dado que dicha conquista fue eminentemente aragonesa, tuvo que reconocer la influencia aportada en todos los órdenes muy distinta a los condales: lingüística, demográfica y foral del nuevo territorio (la inmensa mayoría de sus ciudades serían pobladas a fuero de Zaragoza o de Aragón).  El segundo testamento lo elabora en Barcelona el 1 de enero de 1242, el heredero ahora se verá obligado a compartir con su hermanastro parte de las posesiones conservando este el abolorio, es decir, todo el reino de Aragón (desde el Segre a Ariza) todos los condados orientales, y los de Ribagorza, Pallars, Arán y el dominio del condado de Urgel con todas sus pertenencias en tanto que Pedro tendría, el Rosellón, hasta su trasladado a Lérida, como por vinculación a Zaragoza y su moneda, ambas razones daban un tono aragonés a todas tierras situadas al occidente del rio Segre.    Los estatutos de Paz y Tregua de las cortes barcelonesas que inopinada e ilegalmente establecían una ampliación, reclamando para sí un territorio que, ni histórica ni demográfica ni jurídica, ni socialmente les correspondía, andando el tiempo se perdería definitivamente. Al fijar las fronteras en el Cinca sustraía al reino las ciudades de Lérida y el condado de Pallás, además, desposeía los condados vinculados desde sus orígenes a Aragón como La Ribagorza, La Litera y el Valle de Aran. Esto provocó muchas disensiones, no llegando a ser aplicado nunca. No sería hasta el reinado de Jaime II en 1305, cuando fija definitivamente, con escasa fortuna, las fronteras quedado estas zonas salvo el Valle de Aran incorporadas de nuevo al reino que no aceptan los herederos de aquellos espurios captores.   En 1238, Jaime, conquista Valencia que convierte sorprendentemente en reino, aplastando de esta forma las aspiraciones aragonesas de su salida al mar, de nuevo convierte el reino en un estado de interior. A contrafuero crea
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de frontera que fuese claramente definitoria. Estas tierras manifiestamente aragonesas, tanto por su espiritualidad, donde siempre había residido la sede episcopal en Rodas hasta su trasladado a Lérida, como por vinculación a Zaragoza y su moneda, ambas razones daban un tono aragonés a todas tierras situadas al occidente del rio Segre.    Los estatutos de Paz y Tregua de las cortes barcelonesas que inopinada e ilegalmente establecían una ampliación, reclamando para sí un territorio que, ni histórica ni demográfica ni jurídica, ni socialmente les correspondía, andando el tiempo se perdería definitivamente. Al fijar las fronteras en el Cinca sustraía al reino las ciudades de Lérida y el condado de Pallás, además, desposeía los condados vinculados desde sus orígenes a Aragón como La Ribagorza, La Litera y el Valle de Aran. Esto provocó muchas disensiones, no llegando a ser aplicado nunca. No sería hasta el reinado de Jaime II en 1305, cuando fija definitivamente, con escasa fortuna, las fronteras quedado estas zonas salvo el Valle de Aran incorporadas de nuevo al reino que no aceptan los herederos de aquellos espurios captores.   En 1238, Jaime, conquista Valencia que convierte sorprendentemente en reino, aplastando de esta forma las aspiraciones aragonesas de su salida al mar, de nuevo convierte el reino en un estado de interior. A contrafuero crea una estructura jurídica política y administrativa propia, cuyos límites fija desde el rio Ulldecona hasta el paso de Biar y desde Albentosa y Requena hasta el Mediterráneo. Desde 1280 a 1350 se fueron integrando en el Condado de Barcelona y se situó la frontera en el curso del río Algás. Perdiendo de nuevo, otra faja de terreno que abarca la comarca de La Terra Alta y los Ports, cuya capital Gandesa, junto con toda la zona, incluida Tortosa, aún recuerdan su pasado aragonés en su folklore, usos y costumbres. Con esta nueva sustracción, Aragón quedó configurado definitivamente como un reino interior, sin la necesaria salida al mar.  La nobleza aragonesa claramente disgustada por el hecho, pues se tenía por costumbre el repartimiento de lo acapto entre las caballerías que hubiesen participado en su conquista, fue caldo de cultivo para que años más tarde con el traicionero Pedro IV, provocara éste una guerra civil, bajo la sospecha de la inquina oligarquía barcelonesa siempre alerta contra cualquier tipo de expansión del reino. Empero dado que dicha conquista fue eminentemente aragonesa, tuvo que reconocer la influencia aportada en todos los órdenes muy distinta a los condales: lingüística, demográfica y foral del nuevo territorio (la inmensa mayoría de sus ciudades serían pobladas a fuero de Zaragoza o de Aragón).  El segundo testamento lo elabora en Barcelona el 1 de enero de 1242, el heredero ahora se verá obligado a compartir con su hermanastro parte de las posesiones conservando este el abolorio, es decir, todo el reino de Aragón (desde el Segre a