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Génesis del Reino D'Aragó
Ubieto, que Jaime estuvo a punto de destrozar la Corona de no haber sido por el oportuno fallecimiento de Alfonso.  Para Ubieto basándose en Zurita que manejó un documento que no ha llegado hasta nosotros, tal vez el Próspero Bofarull tuviera algo que decir al respecto, cree que el abolorio no se rompió en ningún momento y que lo único que repartió entre el resto, con supeditación al rey de Aragón, fue el acapto. En esta ocasión el insigne profesor no estuvo acertado, pues el condado de Barcelona pertenecía de facto al abolorio y no al acapto; al haber sido sustraído del lote de Alfonso, ya no se cumplía el Fuero con el que se le otorgó, además de otras posesiones patrimoniales.   La falta de estos documentos no permite poder establecer una hipótesis de trabajo sobre los límites de los reinos y los condados quedando Zurita como única fuente. Para el cronista de los Anales el reino quedaba en manos del primogénito Alfonso, para Pedro como régulo regía en los condados occitanos y sobre Barcelona, Tortosa, Lérida, Urgel, Pallars, Ribagorza y Arán; los reinos de Valencia y Mallorca con el señorío de Montpellier quedaron destinados a Jaime. Rodrigo nos dice que La decisión de esta nueva distribución es, sin duda, anterior a marzo de 1251 pues para esa fecha un pergamino del Archivo Real de Barcelona confirma ante la curia de Barcelona el nombramiento del infante Pedro como legítimo heredero de Cataluña -desde el Cinca hasta Salses- y de las tierras ultrapirenaicas, recibiendo el juramento y el homenaje de fidelidad de los vasallos y súbditos de estos territorios. Me preocupa mucho, ver como algunos historiadores aplican denominaciones ex témpore como el término Cataluña que no se acepta hasta Pedro IV o la gratuita denominación de confederación. Sería bueno que el Conflent, Cerdaña y Vallespír, los condados occitanos y las tierras heredadas de la madre de Jaime I, además de Valencia y Mallorca territorios de acapto. Esto cambiará en 1243 con la incorporación de otro heredero el infante Jaime. Esta nueva remodelación testamentaria supondrá para Alfonso la pérdida de la ciudad de Lérida y las tierras entre el Segre y el Cinca, así como los territorios de los condados hoy catalanes, que pasan a Pedro que conserva Mallorca, y Ribagorza, quedando Valencia para el adscrito. Esto traerá mucho malestar en todo el reino, tomando partido cada cual por su líder lo que provocará altercados en defensas de los fueros unos y de su nueva situación otros.  Existe una segunda repartición de la que solo ha llegado hasta nosotros una copia efectuada por Zurita hecho en Valencia el 12 de enero de 1248, por la que se incorpora al elenco hereditario otro infante de la prolífica Violante. Realmente esta nueva agregación modifica escasamente lo testado en el 43, siendo Jaime el que debe compartir sus feudos con su hermano Fernando, que hereda los condados y señoríos occitanos, manteniendo con ello la ilegalidad. Esto será una constante a cada nuevo parto, nueva remodelación territorial, con nuevo testamento y nuevos contrafueros que provocan los sangrantes y lamentables desafueros, que ya son pauta en el mandato de este triste monarca, en la relación de ambas instituciones rey-reino.  El tercer movimiento establecido en 1251 de adjudicaciones que no de fronteras, que ya habían quedado definidas aunque no aceptadas, del que solo han llegado noticias a través de Zurita, como en el anterior. Álvaro Santamaría y Luis González Antón, opinan en contra de
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Ariza) todos los condados orientales, y los de Ribagorza, Pallars, Arán y el dominio del condado de Urgel con todas sus pertenencias en tanto que Pedro tendría, el Rosellón, Conflent, Cerdaña y Vallespír, los condados occitanos y las tierras heredadas de la madre de Jaime I, además de Valencia y Mallorca territorios de acapto. Esto cambiará en 1243 con la incorporación de otro heredero el infante Jaime. Esta nueva remodelación testamentaria supondrá para Alfonso la pérdida de la ciudad de Lérida y las tierras entre el Segre y el Cinca, así como los territorios de los condados hoy catalanes, que pasan a Pedro que conserva Mallorca, y Ribagorza, quedando Valencia para el adscrito. Esto traerá mucho malestar en todo el reino, tomando partido cada cual por su líder lo que provocará altercados en defensas de los fueros unos y de su nueva situación otros.  Existe una segunda repartición de la que solo ha llegado hasta nosotros una copia efectuada por Zurita hecho en Valencia el 12 de enero de 1248, por la que se incorpora al elenco hereditario otro infante de la prolífica Violante. Realmente esta nueva agregación modifica escasamente lo testado en el 43, siendo Jaime el que debe compartir sus feudos con su hermano Fernando, que hereda los condados y señoríos occitanos, manteniendo con ello la ilegalidad. Esto será una constante a cada nuevo parto, nueva remodelación territorial, con nuevo testamento y nuevos contrafueros que provocan los sangrantes y lamentables desafueros, que ya son pauta en el mandato de este triste monarca, en la relación de ambas instituciones rey-reino.  El tercer movimiento establecido en 1251 de adjudicaciones que no de fronteras, que ya habían quedado definidas aunque no aceptadas, del que solo han llegado noticias a través de Zurita, como en el anterior. Álvaro Santamaría y Luis González Antón, opinan en contra de Ubieto, que Jaime estuvo a punto de destrozar la Corona de no haber sido por el oportuno fallecimiento de Alfonso.  Para Ubieto basándose en Zurita que manejó un documento que no ha llegado hasta nosotros, tal vez el Próspero Bofarull tuviera algo que decir al respecto, cree que el abolorio no se rompió en ningún momento y que lo único que repartió entre el resto, con supeditación al rey de Aragón, fue el acapto. En esta ocasión el insigne profesor no estuvo acertado, pues el condado de Barcelona pertenecía de facto al abolorio y no al acapto; al haber sido sustraído del lote de Alfonso, ya no se cumplía el Fuero con el que se le otorgó, además de otras posesiones patrimoniales.   La falta de estos documentos no permite poder establecer una hipótesis de trabajo sobre los límites de los reinos y los condados quedando Zurita como única fuente. Para el cronista de los Anales el reino quedaba en manos del primogénito Alfonso, para Pedro como régulo regía en los condados occitanos y sobre Barcelona, Tortosa, Lérida, Urgel, Pallars, Ribagorza y Arán; los reinos de Valencia y Mallorca con el señorío de Montpellier quedaron destinados a Jaime. Rodrigo nos dice que La decisión de esta nueva distribución es, sin duda, anterior a marzo de 1251 pues para esa fecha un pergamino del Archivo Real de Barcelona confirma ante la curia de Barcelona el nombramiento del infante Pedro como legítimo heredero de Cataluña -desde el Cinca hasta Salses- y de las tierras ultrapirenaicas, recibiendo el juramento y el homenaje de fidelidad de los vasallos y súbditos de estos territorios. Me preocupa mucho, ver como algunos