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Génesis del Reino D'Aragó
barones «catalanes» que, muy agraviada por la desvinculación de Baleares, la plataforma de sus intereses comerciales, defendían con fuerza la vinculación histórica del Rosellón y la Cerdaña al condado de Barcelona”  Pedro incrementó esas situaciones con episodios como el de Tolosa o el asesinato de su hermano Ferrán de Castro o la excomulgación que estuvo a punto de finiquitar el reino.  Como resumen se podía decir que la política de Jaime I fue un fracaso tanto en el ámbito de fronteras como en el derecho y las últimas conquistas que siendo de abolorio debió ajustarse a fuero de sus tierras y no ser un muñeco en manos de su mujer Violante y de la poderosa burguesía barcelonesa a la que tampoco contentó con su proceder. Es la piedra angular del edificio de hierro con cimientos de barro que construyó a su alrededor y que se sostuvo involuntariamente merced a la poderosa oligarquía y al poder nobiliar del reino, que en su afán de supervivencia se hicieron fuertes, unos con más visión global que otros, que se circunscribieron a sus potestades y territorios obviando el interés más alto que suponía el reino en sí mismo. Estas mezquindades han contribuido y contribuyen a una falsa supervivencia histórica, de un Ser que en principio no Fue y que para Ser debe destruir aquello que sí Es, contando con el tácita e involuntaria complicidad de sus habitantes.  ARCHIVO DE LOS REYES   El reinado de Jaime I, por sus múltiples problemas con el reino, al no aceptar éste todos sus deseos; se barcelonizó en extremo, sentando alegalmente el reino de Aragón en el condado barcelonés, llevándose consigo la cancillería y el autor antes de escribir viera bien lo que escribe en el sentido conceptual, esto ayudaría a los profanos en la ciencia a entender mejor que se desea transmitir realmente.   A la muerte de la reina Violante, Jaime muda su postura sobre los repartimientos como si se librara de un peso que sabía le perjudicaba, así en 1253 lleva a cabo el cuarto movimiento, concediendo Valencia al primogénito Alfonso, los condados orientales desde el Cinca a Salses a Pedro y Jaime excluido absolutamente del reparto, ¡ esto era ya la debacle total, con esta medida sí que había ido al traste todo aquello de los abolorios y acapto, ya daba lo mismo, jurídicamente se acaba de cargar de un plumazo la tradición y el derecho! pero esto tampoco satisfará a los nobles aragoneses que ven como los condados orientales quedan en manos de Pedro, creando o mejor dicho perpetuando, el contrafuero que desde el inicio del establecimiento de fronteras venía arrastrando el Conquistador, consideraban que el abolorio no se respetaba y que esos condados debían volver al reino donde pertenecían.  El oportuno fallecimiento del heredero Alfonso, dio origen a un nuevo y definitivo repartimiento de 1262, que se confirmó con el tercer testamento de 1272, Aragón, Valencia y el Condado de Barcelona. La parte de Jaime queda reducida al reino de Mallorca, el señorío de Montpellier y los condados de Rosellón, Colliure, Conflent, Cerdaña y Vallespir. Los límites fronterizos de cada uno de los territorios asignados quedan, una vez más, perfectamente definidos. Con ello intentó sin conseguirlo acabar con las discordias e inestabilidades que había creado en sus territorios. A Jaime le aconseja que en los condados occitanos corra la moneda de Barcelona para aminorar la oposición de la burguesía y los
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historiadores aplican denominaciones ex témpore como el término Cataluña que no se acepta hasta Pedro IV o la gratuita denominación de confederación. Sería bueno que el autor antes de escribir viera bien lo que escribe en el sentido conceptual, esto ayudaría a los profanos en la ciencia a entender mejor que se desea transmitir realmente.   A la muerte de la reina Violante, Jaime muda su postura sobre los repartimientos como si se librara de un peso que sabía le perjudicaba, así en 1253 lleva a cabo el cuarto movimiento, concediendo Valencia al primogénito Alfonso, los condados orientales desde el Cinca a Salses a Pedro y Jaime excluido absolutamente del reparto, ¡ esto era ya la debacle total, con esta medida sí que había ido al traste todo aquello de los abolorios y acapto, ya daba lo mismo, jurídicamente se acaba de cargar de un plumazo la tradición y el derecho! pero esto tampoco satisfará a los nobles aragoneses que ven como los condados orientales quedan en manos de Pedro, creando o mejor dicho perpetuando, el contrafuero que desde el inicio del establecimiento de fronteras venía arrastrando el Conquistador, consideraban que el abolorio no se respetaba y que esos condados debían volver al reino donde pertenecían.  El oportuno fallecimiento del heredero Alfonso, dio origen a un nuevo y definitivo repartimiento de 1262, que se confirmó con el tercer testamento de 1272, Aragón, Valencia y el Condado de Barcelona. La parte de Jaime queda reducida al reino de Mallorca, el señorío de Montpellier y los condados de Rosellón, Colliure, Conflent, Cerdaña y Vallespir. Los límites fronterizos de cada uno de los territorios asignados quedan, una vez más, perfectamente definidos. Con ello intentó sin conseguirlo acabar con las discordias e inestabilidades que había creado en sus territorios. A Jaime le aconseja que en los condados occitanos corra la moneda de Barcelona para aminorar la oposición de la burguesía y los barones «catalanes» que, muy agraviada por la desvinculación de Baleares, la plataforma de sus intereses comerciales, defendían con fuerza la vinculación histórica del Rosellón y la Cerdaña al condado de Barcelona”  Pedro incrementó esas situaciones con episodios como el de Tolosa o el asesinato de su hermano Ferrán de Castro o la excomulgación que estuvo a punto de finiquitar el reino.  Como resumen se podía decir que la política de Jaime I fue un fracaso tanto en el ámbito de fronteras como en el derecho y las últimas conquistas que siendo de abolorio debió ajustarse a fuero de sus tierras y no ser un muñeco en manos de su mujer Violante y de la poderosa burguesía barcelonesa a la que tampoco contentó con su proceder. Es la piedra angular del edificio de hierro con cimientos de barro que construyó a su alrededor y que se sostuvo involuntariamente merced a la poderosa oligarquía y al poder nobiliar del reino, que en su afán de supervivencia se hicieron fuertes, unos con más visión global que otros, que se circunscribieron a sus potestades y territorios obviando el interés más alto que suponía el reino en sí mismo. Estas mezquindades han contribuido y contribuyen a una falsa supervivencia histórica, de un Ser que en principio no Fue y que para Ser debe destruir aquello que sí Es, contando con el tácita e involuntaria complicidad de sus habitantes.  ARCHIVO DE LOS REYES   El reinado de Jaime I, por sus múltiples problemas con