un sector «político» que junto con las religiones ha causado millones de muertos en el mundo, (y continúan haciéndolo) que ha cercenado la libertad de sus desgraciados habitantes, que ha endiosado al inútil, aunque eso es común para muchas naciones, sobre todo latinas, habidas y por haber, no se volvería a dar, pues como centinelas de piedra estaríamos expectantes para que, a la mínima que asomara el menor atisbo de este barro letrinero, tiraríamos de la cadena para que el agua los arrastrara al pozo ciego de procedencia, pero lo haríamos a nuestro modo, con leyes y argumentos, no al suyo, con asesinatos, encarcelamientos y terror, un terror que como una segunda piel siempre te acompañaría, un terror superior a la propia conciencia de la que esta ideología carece, queríamos vivir en paz y con paz, no en continuos altercados callejeros, inseguridades, miedos, desgracias, con la puesta en práctica de unas libertades que sonrojan al más atrevido, con sus ideas de tribu donde se pierde lo poco que les debe quedar de ética y moral, factores humanos, etc., como tuvimos en el pasado y tenemos en la actualidad, con aquellos mentecatos que vendían una burra que ni la entendían y mucho menos la practicaban, ¡todo lo contrario democracia en los países comunistas! ¿Cuándo? ¿Dónde?, solo miedo, atrasos, pobrezas sin límites, odios, rencores donde la vida no vale nada, ¡eso no volvería a pasar!… ¡éramos unos ilusos!  Esa «política» llamada de ultraizquierda, vuelve a levantar banderas de sangre en ese barranco de aguas pútridas de donde procede, y nos arrastra hoy al igual que ayer a una suciedad inestable, indecorosa, irrespetuosa y sobre todo delictual, aplaudiendo lo que el sentido común rechaza, y las leyes condenan, bebiendo los caldos del sufrimiento de los inocentes de los que tramposamente se alimentan. Si en su momento se tomó la decisión de erradicar a los ideales de la extrema derecha, ¿Por qué no se hace lo mismo con la extrema izquierda? Esta última infinitamente más delictual en cualquiera de sus estadios, tanto a nivel representativo como de base, haciendo bueno el viejo dicho por acción o por omisión, de cada cual es partícipe (se identifica) de lo que defiende o dime con quién andas y te diré quién eres y estos no solo andan, sino que, justifican y apoyan delitos execrables como el asesinato, el robo y la extorsión, pruebas de ello han dado a cientos en su corto trayecto «político» esta gangrena deben ser cercenada por las leyes. No existe ningún país con aproximación democrática que albergue a estas víboras samaniegas, son las clásicas serpientes del paraíso, su desaparición dará estabilidad a una sociedad realmente libre y justa.  Una cosa absolutamente inútil es la política y los partidos políticos, no valen lo que la impresión de este documento, sus gentes, en un porcentaje preocupante, fulanos de mala estirpe la utilizan para su propio beneficio en todos los sentidos, sin que haya justicia social o penal que los incrimine y cuando esto ocurre, sus sentencias son absolutamente irrisorias. Ejemplos no creo que haga falta hacer constar, partidos que rápidamente acuden a nuestra mente, unos viejos y otros recién  creados manchados todos de esa tiña, galopan entre los pobres desahuciados mentales que, ponen su esperanza en esos
© J.M.F.N. 2023
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un sector «político» que junto con las religiones ha causado millones de muertos en el mundo, (y continúan haciéndolo) que ha cercenado la libertad de sus desgraciados habitantes, que ha endiosado al inútil, aunque eso es común para muchas naciones, sobre todo latinas, habidas y por haber, no se volvería a dar, pues como centinelas de piedra estaríamos expectantes para que, a la mínima que asomara el menor atisbo de este barro letrinero, tiraríamos de la cadena para que el agua los arrastrara al pozo ciego de procedencia, pero lo haríamos a nuestro modo, con leyes y argumentos, no al suyo, con asesinatos, encarcelamientos y terror, un terror que como una segunda piel siempre te acompañaría, un terror superior a la propia conciencia de la que esta ideología carece, queríamos vivir en paz y con paz, no en continuos altercados callejeros, inseguridades, miedos, desgracias, con la puesta en práctica de unas libertades que sonrojan al más atrevido, con sus ideas de tribu donde se pierde lo poco que les debe quedar de ética y moral, factores humanos, etc., como tuvimos en el pasado y tenemos en la actualidad, con aquellos mentecatos que vendían una burra que ni la entendían y mucho menos la practicaban, ¡todo lo contrario democracia en los países comunistas! ¿Cuándo? ¿Dónde?, solo miedo, atrasos, pobrezas sin límites, odios, rencores donde la vida no vale nada, ¡eso no volvería a pasar!… ¡éramos unos ilusos!  Esa «política» llamada de ultraizquierda, vuelve a levantar banderas de sangre en ese barranco de aguas pútridas de donde procede, y nos arrastra hoy al igual que ayer a una suciedad inestable, indecorosa, irrespetuosa y sobre todo delictual, aplaudiendo lo que el sentido común rechaza, y las leyes condenan, bebiendo los caldos del sufrimiento de los inocentes de los que tramposamente se alimentan. Si en su momento se tomó la decisión de erradicar a los ideales de la extrema derecha, ¿Por qué no se hace lo mismo con la extrema izquierda? Esta última infinitamente más delictual en cualquiera de sus estadios, tanto a nivel representativo como de base, haciendo bueno el viejo dicho por acción o por omisión, de cada cual es partícipe (se identifica) de lo que defiende o dime con quién andas y te diré quién eres y estos no solo andan, sino que, justifican y apoyan delitos execrables como el asesinato, el robo y la extorsión, pruebas de ello han dado a cientos en su corto trayecto «político» esta gangrena deben ser cercenada por las leyes. No existe ningún país con aproximación democrática que albergue a estas víboras samaniegas, son las clásicas serpientes del paraíso, su desaparición dará estabilidad a una sociedad realmente libre y justa.  Una cosa absolutamente inútil es la política y los partidos políticos, no valen lo que la impresión de este documento, sus gentes, en un porcentaje preocupante, fulanos de mala estirpe la utilizan para su propio beneficio en todos los sentidos, sin que haya justicia social o penal que los incrimine y cuando esto ocurre, sus sentencias son absolutamente irrisorias. Ejemplos no creo que haga falta hacer constar, partidos que rápidamente acuden a nuestra mente, unos viejos y otros recién  creados manchados todos de esa tiña, galopan entre los pobres desahuciados mentales que, ponen su esperanza en esos
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