los enemigos de Cristo en este combate contra los artífices de la iniquidad! ¡Los reyes príncipes del mundo, sin ningún miramiento todas las solicitudes que se les han hecho se niegan a enviar socorros [a] los cristianos desterrados de la Tierra Santa, mirad ahí esas mujeres que vienen sin ser llamadas! ¡De dónde puede nacer esta resolución magnánima sino es de Dios origen de toda fuerza de toda virtud!  Kazán se vio obligado dejar la Siria para regresar a Persia; problemas en sus territorios reclamaron su presencia, las tropas mongolas prestadas por Kazán para consolidar la ocupación de la Ciudad Santa, tuvieron que abandonar la ciudad al ser reclamadas por éste para pacificar a los levantiscos de su Ilkanato, dando al traste con lo que podía haber supuesto una permanencia quizás más sólida en la Ciudad Santa.  Tras la victoria contra el sultán de Egipto les permitió a las Órdenes la toma de Jerusalén, y por última vez la ocupación efímera de la ciudad.  Un dato escasamente conocido es que el abandono de las Órdenes vino impuesto por el estado de las fortificaciones. A su llegada observaron que, en esta como en otras por las que habían pasado en su conquista; era una ciudad abierta, los musulmanes habían destruido hasta sus cimientos: las murallas, torres y cualquier elemento defensivo de la que otrora era poseedora y que les hubiese permitido ofrecer una resistencia aceptable o al menos intimidatoria y ejemplarizante. Estos, los cristianos defensores, hospitalarios y templarios en exclusividad, estaban dispuestos a la inmolación, a resistir hasta el final, intentado con ello crear conciencia entre los estados europeos y al papa para suscitar una nueva Cruzada en pos de la recuperación territorial.    Desprotegidos los caballeros de las órdenes con la retirada de los armenios y chipriotas, se vieron también en la perentoria necesidad de abandonar la ciudad a la que le empezaban a reconstruir sus defensas. Su salida fue rápida, alertados por la proximidad del egipcio y carecer de fuerzas suficientes para sostener al ejército del sultán, que ya se había puesto en marcha, conocedor de la noticia. Esta sería la última vez que la poseyeron. Como dice Francisco Pérez de Anaya, entraron como conquistadores y salieron como palmeros. Pero al menos por un escaso espacio de tiempo, la ciudad, de nuevo fue cristiana.   Es para esta última batalla para la que reclama a sus subordinados la prestación de los apoyos necesarios para la contienda, visto que los monarcas europeos ya no estaban interesados en Palestina y las solicitudes papales no hacían eco entre los señores feudales cristianos.  Kazán, intentó otra segunda expedición que abandonó también cuando en la tercera invasión, se había adelantado su ejército hasta Damasco, cayó enfermo (fue envenenado como mandaba la tradición, en mayo de 1304) murió llevando consigo al sepulcro las últimas esperanzas de los cristianos.   El siguiente en la Silla de Pedro, fue el pusilánime Clemente V -1305 al 1314- o Bertrand de Gotor,  (en algunas fuentes se lee Goht) familia muy unida desde los inicios al Temple. Clemente
© J.M.F.N. 2023
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los enemigos de Cristo en este combate contra los artífices de la iniquidad! ¡Los reyes príncipes del mundo, sin ningún miramiento todas las solicitudes que se les han hecho se niegan a enviar socorros [a] los cristianos desterrados de la Tierra Santa, mirad ahí esas mujeres que vienen sin ser llamadas! ¡De dónde puede nacer esta resolución magnánima sino es de Dios origen de toda fuerza de toda virtud!  Kazán se vio obligado dejar la Siria para regresar a Persia; problemas en sus territorios reclamaron su presencia, las tropas mongolas prestadas por Kazán para consolidar la ocupación de la Ciudad Santa, tuvieron que abandonar la ciudad al ser reclamadas por éste para pacificar a los levantiscos de su Ilkanato, dando al traste con lo que podía haber supuesto una permanencia quizás más sólida en la Ciudad Santa.  Tras la victoria contra el sultán de Egipto les permitió a las Órdenes la toma de Jerusalén, y por última vez la ocupación efímera de la ciudad.  Un dato escasamente conocido es que el abandono de las Órdenes vino impuesto por el estado de las fortificaciones. A su llegada observaron que, en esta como en otras por las que habían pasado en su conquista; era una ciudad abierta, los musulmanes habían destruido hasta sus cimientos: las murallas, torres y cualquier elemento defensivo de la que otrora era poseedora y que les hubiese permitido ofrecer una resistencia aceptable o al menos intimidatoria y ejemplarizante. Estos, los cristianos defensores, hospitalarios y templarios en exclusividad, estaban dispuestos a la inmolación, a resistir hasta el final, intentado con ello crear conciencia entre los estados europeos y al papa para suscitar una nueva Cruzada en pos de la recuperación territorial.    Desprotegidos los caballeros de las órdenes con la retirada de los armenios y chipriotas, se vieron también en la perentoria necesidad de abandonar la ciudad a la que le empezaban a reconstruir sus defensas. Su salida fue rápida, alertados por la proximidad del egipcio y carecer de fuerzas suficientes para sostener al ejército del sultán, que ya se había puesto en marcha, conocedor de la noticia. Esta sería la última vez que la poseyeron. Como dice Francisco Pérez de Anaya, entraron como conquistadores y salieron como palmeros. Pero al menos por un escaso espacio de tiempo, la ciudad, de nuevo fue cristiana.   Es para esta última batalla para la que reclama a sus subordinados la prestación de los apoyos necesarios para la contienda, visto que los monarcas europeos ya no estaban interesados en Palestina y las solicitudes papales no hacían eco entre los señores feudales cristianos.  Kazán, intentó otra segunda expedición que abandonó también cuando en la tercera invasión, se había adelantado su ejército hasta Damasco, cayó enfermo (fue envenenado como mandaba la tradición, en mayo de 1304) murió llevando consigo al sepulcro las últimas esperanzas de los cristianos.   El siguiente en la Silla de Pedro, fue el pusilánime Clemente V -1305 al 1314- o Bertrand de Gotor,  (en algunas fuentes se lee Goht) familia muy unida desde los inicios al Temple. Clemente
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