siempre enemigos ingleses. La traición ingrediente esencial de ese desarraigo, condenó a este impecable monarca y con él a España, a su absoluta desaparición como elemento esencial de la hoy patética Europa.  Alcubierre, es sin ningún género de dudas, el padre de la actual arqueología llevó a cabo su trabajo encomendado por el monarca Carlos VII de Nápoles, (Carlos III de España) más conocido como el Alcalde Madrid, por su excelente gobierno, el mejor de los Borbones. Hombre ilustrado que vive en el siglo, al compás de los avances técnicos que aplica en la medida de lo posible en sus reinos y gobiernos, no siempre bien entendido por la chusma y los intereses de los apoltronados, que tanto daño han hecho a este país. Usa los medios que conoce, esto es las técnicas mineras, no en vano era ingeniero de minas. Esta metodología aplicada a la nueva situación es la que desarrollará a posteriori, lo que se conoce en el mundo científico como el método arqueológico, éste y no otro fue el planteamiento del origen de dicha ciencia. Es evidente que Alcubierre no ejerció la Arqueología como hoy la entendemos. Su objetivo prioritario era localizar piezas de valor para engrosar las colecciones del Rey Carlos III, (Carlos VII de Nápoles). Sus múltiples enemigos, envidiosos de sus éxitos, no tanto por la aplicación de aquellos métodos, como por los hallazgos y extracción de los tesoros del viejo imperio romano, a los que no solo databa y clasificaba, sino que catalogaba, dibujaba uniendo a ellos la descripción del lugar y posición que había sido hallado, nunca se aprovechó de su posición para lucrarse, acabando en el más absoluto olvido.  Nace en Zaragoza, en el verano de 1702. Cursa sus primeros estudios y cuándo tiene edad, entra en el recién creado cuerpo de Ingenieros Militares, bajo la protección de los Condes de Bureta, lo que le hace conseguir plazas cómodas para su trabajo.  Pocos años después Carlos III de España, recuperó Nápoles del dominio austriaco.   Andrés de los Cobos, su inmediato superior, lo llevó con él, en 1734, ya que el carácter complicado y las rencillas con algún que otro compañero, le hubiese acarreado más de un disgusto. Había intentado por todos los medios antes de regresar a la Corte, que lo admitieran de forma definitiva, en la oficialidad del Cuerpo de Ingenieros. Pero, no era simpático a nadie. Su manera directa de decir las cosas hacía chirriar los dientes, a aquellos paniaguados cortesanos, que eran los mandos militares.  Su llegada a Nápoles no queda registrada hasta dos años después.
© J.M.F.N. 2023
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conocería después, a pesar de los buitres, sobre todos, los siempre enemigos ingleses. La traición ingrediente esencial de ese desarraigo, condenó a este impecable monarca y con él a España, a su absoluta desaparición como elemento esencial de la hoy patética Europa.  Alcubierre, es sin ningún género de dudas, el padre de la actual arqueología llevó a cabo su trabajo encomendado por el monarca Carlos VII de Nápoles, (Carlos III de España) más conocido como el Alcalde Madrid, por su excelente gobierno, el mejor de los Borbones. Hombre ilustrado que vive en el siglo, al compás de los avances técnicos que aplica en la medida de lo posible en sus reinos y gobiernos, no siempre bien entendido por la chusma y los intereses de los apoltronados, que tanto daño han hecho a este país. Usa los medios que conoce, esto es las técnicas mineras, no en vano era ingeniero de minas. Esta metodología aplicada a la nueva situación es la que desarrollará a posteriori, lo que se conoce en el mundo científico como el método arqueológico, éste y no otro fue el planteamiento del origen de dicha ciencia. Es evidente que Alcubierre no ejerció la Arqueología como hoy la entendemos. Su objetivo prioritario era localizar piezas de valor para engrosar las colecciones del Rey Carlos III, (Carlos VII de Nápoles). Sus múltiples enemigos, envidiosos de sus éxitos, no tanto por la aplicación de aquellos métodos, como por los hallazgos y extracción de los tesoros del viejo imperio romano, a los que no solo databa y clasificaba, sino que catalogaba, dibujaba uniendo a ellos la descripción del lugar y posición que había sido hallado, nunca se aprovechó de su posición para lucrarse, acabando en el más absoluto olvido.  Nace en Zaragoza, en el verano de 1702. Cursa sus primeros estudios y cuándo tiene edad, entra en el recién creado cuerpo de Ingenieros Militares, bajo la protección de los Condes de Bureta, lo que le hace conseguir plazas cómodas para su trabajo.  Pocos años después Carlos III de España, recuperó Nápoles del dominio austriaco.   Andrés de los Cobos, su inmediato superior, lo llevó con él, en 1734, ya que el carácter complicado y las rencillas con algún que otro compañero, le hubiese acarreado más de un disgusto. Había intentado por todos los medios antes de regresar a la Corte, que lo admitieran de forma definitiva, en la oficialidad del Cuerpo de Ingenieros. Pero, no era simpático a nadie. Su manera directa de decir las cosas hacía chirriar los dientes, a aquellos paniaguados cortesanos, que eran los mandos militares.  Su llegada a Nápoles no queda registrada hasta dos años
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